¿Sabíais que el tema deportivo es también muy popular en el mundo de la novela romántica? Supongo que ese dato no sorprende a nadie, pero resulta que el deporte más representado en la novelas románticas con personajes LGBTQ+ es el hockey sobre hielo. ¿Inesperado? Para mí sí lo fue cuando me enteré, ya que no había jugadores profesionales abiertamente gays. Así que lo primero que hice cuando lo supe, fue buscar una lista de recomendaciones y ponerme a leer. Quería descubrir por qué, y ahora que lo sé quiero compartirlo con vosotres.
El primer libro de esta serie ganó el premio RITA al mejor romance contemporáneo en 2016. Se trata de uno de los premios de romance más prestigiosos del mundo, y coincide que por primera vez en la historia, en 2016 dos de las obras galardonadas se centraban en sendos romances entre hombres. Hasta hace poco, los premios literarios destinados a libros o autores de romance se limitaban al romance heterosexual, de modo que se tuvieron que crear otros premios menores destinados exclusivamente a los romances atípicos para cubrir esta falta. Por mucho que insista, nunca podría enfatizar suficiente lo importante que es el hecho de que por fin se acepten obras que reflejan romances atípicos en los premios literarios más prestigiosos y tradicionales. No es solo un síntoma de la normalización, también es una causa. De modo que esto no solo significa que por fin todo el romance se está empezando a juzgar por el mismo rasero, como debería ser, sino que además habrá mucha gente que conozca y valore estos premios y decida atreverse a leer algo fuera de su “zona de confort”.
No hace falta saber de hockey sobre hielo para disfrutar de esta serie, aunque se aprecia mucho más el trabajo de las autoras si se sabe un mínimo del tema. Tampoco es que yo sepa mucho de hockey sobre hielo, así que podéis tomarme como ejemplo de que se deja leer aunque no os interese mucho este deporte (o cualquier otro).
Wes y Jamie son dos estudiantes universitarios que juegan en el equipo de hockey sobre hielo de sus respectivas universidades y aspiran a convertirse en profesionales. Son amigos de la infancia, pero dejaron de hablarse después de tener un “momento gay” en un campamento de verano. Wes se siente culpable porque, intentando descubrir si es homosexual, ha conseguido que su mejor amigo Jamie permita que Wes le haga una felación. Jamie no se arrepiente de ello en absoluto. De hecho, le gustó. Lo que no soporta es que Wes le abandonara después de ello. Unos años después, el hockey sobre hielo vuelve a unirlos, y su reencuentro va mejor y peor de lo que se esperaban. Wes descubre que, a pesar de todo, sigue enamorado de su mejor amigo. Jamie descubre que recuperar a su mejor amigo es posible si se esfuerza. Pero el equipo de Jamie queda eliminado antes de que puedan reconciliarse del todo, y Wes descubre que Jamie tiene novia.
Después de comprender que lo que más le dolió a Jamie fue perderle como amigo, Wes decide trabajar de entrenador en el campamento de verano al que ambos iban de pequeños, y en el que Jamie sigue trabajando cada año. Aunque él solo aspira a recuperar su amistad, decide decirle a Jamie que es gay antes de compartir habitación con él. Gracias a ello, Wes descubrirá que a Jamie no le importa si es gay o no, y Jamie descubrirá que él tampoco era tan hetero como pensaba.
Advertencias:
Contiene escenas de sexo explícito.
Homofobia en personajes secundarios.
Algunos términos de hockey sobre hielo (pero no dificultan la lectura).
Recomendado para:
Gente aficionada al hockey sobre hielo.
Gente aficionada al romance.
Fans de las historias en las que amigos de la infancia acaban convirtiéndose en pareja.
Lo mejor de los libros:
Cómo la amistad entre los protagonistas evoluciona hasta convertirse en una relación.
Sí hay partidos profesionales de hockey sobre hielo, al contrario que en otras novelas del mismo género, que apenas hablan del deporte en sí.
Jamie y Wes compartiendo habitación/piso, ya sea en el campamento o en Canadá.
Lo peor de los libros:
Quizá que los protagonistas son algo sexistas a veces, pero supongo que las autoras intentan reflejar el tipo de comentarios que se hacen entre jugadores de hockey, ya sea en el vestuario o en la intimidad.
Que la amistad entre Jamie y Holly desaparezca una vez dejan de ser “amigos con derecho a roce”. Parece que Holly le da la razón a Jamie cuando este piensa que “las mujeres siempre quieren algo más”.
Dónde comprarlos:
Podéis comprar Him en inglés en La casa del libro.
En Japón existe un género de manga y novelas muy conocido que suele llamarse BL (siglas de Boys' Love), y que se centra en relaciones homoeróticas u homorrománticas entre hombres. Está orientado a un público femenino y normalmente engloba obras creadas por mujeres, ya que en sus orígenes se consideraba un subgénero de manga shojo (para niñas). El BL nació en la segunda mitad del siglo XIX, cuando las autoras de manga shojo se cansaron de tratar siempre los mismos temas de amor romántico y decidieron empezar a tratar temas más complejos y serios. Estas mangakas revolucionarias se conocen como el Grupo del 24 porque nacieron alrededor del año 24 de la era Showa (1949). La primera revista de manga especializada en relaciones entre hombres se creó en 1978 y se llamaba June en honor al autor francés Jean Genet (es la pronunciación japonesa de su apellido). Con el tiempo, este estilo empezó a reconocerse como un género independiente del manga shojo y tras cambiar de nombre varias veces pasó a llamarse BL, que es como se conoce hoy en día. Al contrario de lo que muchos occidentales creen, este pseudogénero no incluye obras de otros géneros cuyos protagonistas sean homosexuales, de modo que aunque abarcaría obras similares a lo que antaño se conocía como "romance gay", no es lo mismo que un romance LGBTQ+ como lo entendemos hoy en día. Si os interesa saber más sobre el homoerotismo en Japón, podéis leer mis entradas sobre la homosexualidad en Japón o el fenómeno shipping.
"Koibitotachi no Mori" de Mori Mari se considera la primera novela BL.
El género BL es complejo y ha tenido numerosas controversias, entre otras si debería realmente considerarse un género o no. Hay editoriales extranjeras que tienen miedo de publicar BL, ya sea por el tratamiento que reciben ciertos temas escabrosos, como por las supuestas pérdidas financieras que supone publicar algo con un público objetivo tan reducido. Y, sin embargo, en Francia, Alemania y Reino Unido las editoriales que publican BL no han tenido más problemas financieros que las demás, y el género cuenta con cada vez más adeptos. El número de seguidores hispanoparlantes tampoco es desdeñable, pero hacía mucho tiempo que ninguna editorial española o latinoamericana se atrevía a licenciar manga BL. Se intentó una vez hace años, que yo recuerde, pero todas las obras han acabado descatalogadas. El panorama cambió hace muy poco, cuando Ivrea y Tomodomo empezaron a licenciar manga BL otra vez y encontraron un público fiel que agradece que hagan una apuesta tan arriesgada. Lejos de ser un intento abandonado, ambas editoriales han seguido licenciando series BL, y se les ha unido también la editorial Milky Way. El número de publicaciones disponibles sigue siendo muy bajo, pero si el ritmo creciente se mantiene durante unos cuantos años, el catálogo de manga BL en español podría llegar a ser bastante decente.
¿Creéis que el manga BL se ha hecho un hueco en el mercado de manga en español y que esta tendencia se mantendrá durante los próximos años? ¿O creéis que cuando se pase la novedad, las aguas volverán a su cauce?
Yo creo que las editoriales empiezan a tomarse el género en serio, y esto se nota en la calidad de las series que están trayendo. En Japón hay una gran cantidad de manga BL con temas y enfoques muy variados, y a occidente siempre nos ha llegado una ínfima parte de lo que se publica en Japón, incluso con la ayuda de los grupos de scanlations. Con esto quiero decir que, aunque pueda ser difícil encontrar una obra que se adapte a las necesidades del público hispanoparlante, no es imposible, y las tres editoriales están haciendo un gran trabajo con los mangas que están licenciando. Son series que tienen el potencial de convertirse en grandes clásicos del género y que cualquier lector de manga puede apreciar si consigue superar sus prejuicios. En mi opinión, las editoriales están haciendo todo lo posible para que el género se quede con nosotros esta vez, y el resto depende de los lectores. Como ahora tengo este blog, me gustaría mostrar mi apoyo compartiendo algunas reseñas de las obras que más me han gustado. ¿Os gustaría ver reseñas de manga por aquí? También hay manga español, es decir, creado por españoles, que podría englobarse dentro del manga BL, aunque todavía no he leído ninguno. ¡Recomendadme alguno si queréis!
"Seven Days" era uno de los mangas BL más deseados, y el primero que licenció Tomodomo.
Como sabréis, intento compartir reseñas de libros que pueden ayudar a normalizar la diversidad de algún modo, y pienso que el manga BL tiene un gran potencial. Aunque en mi artículo sobre la homosexualidad en Japón mencionaba que el manga homoerótico se consideraba más un fetichismo extraño que una reivindicación social, el manga es un instrumento capaz de reflejar lo malo de la sociedad y mejorarlo poco a poco. El género BL no está exento de polémica, y es cierto que tiene mucho de fetichismo y gusto por el drama y el "amor prohibido", pero creo que eso no es algo inherentemente malo. Y, como decía antes, hay una gran variedad de temas y autores, algunos de los cuales buscan romper los moldes de la sociedad poco a poco. Pero incluso las autoras menos implicadas pueden ayudar sin proponérselo. Por ejemplo, antiguamente había varias autoras de manga BL (y todavía queda alguna) que no aceptaban las relaciones homosexuales en la vida real, pero paradójicamente estaban contribuyendo a su visibilización a través del manga. Sus obras también inspiraron a nuevas autoras que sí están más concienciadas y tienden a crear un manga BL positivo y realista, que es lo más apreciado en la actualidad. Hoy en día existe mucha variedad y hay obras que huyen de los estereotipos que anteriormente fomentaba el manga BL. Incluso hay autores y lectores varones que se han pasado al manga BL porque aprecian el énfasis que el género le da al desarrollo de los personajes y a la faceta romántica de la relación. Los hombres tienen su propio género de manga homoerótico llamado bara ("rosa" en japonés), que se centra en las relaciones sexuales entre hombres fornidos, pero la diferenciación entre géneros ya no es tan estática como antes. El manga BL cuenta con más autores y lectores masculinos, mientras que algunas autoras y lectoras de manga BL se han pasado al otro género o han incorporado la estética “bara” en sus mangas.
Visto lo que se está consiguiendo en Japón, no será tan mala idea que nosotros también nos aprovechemos de todo lo que el manga BL tiene que ofrecer en la actualidad.
Si os ha gustado "Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo", os recomiendo leer también "Yo, Simon, Homo Sapiens". Es más actual y divertido que el anterior, pero es otro ejemplo de literatura juvenil premiada que tiene protagonistas LGBTQ+ y está traducida al español. Os ruego encarecidamente que le deis una oportunidad.
Este es otro de los libros que me he obligado a leer este año para meter más variedad en mi vida. Elegí este libro y "Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo" precisamente porque hacía muchos años que no leía literatura juvenil. Y este libro también ha sido una grata sorpresa.
El libro narra la historia de Simon Spier, un estudiante del instituto Creekwood, en el estado de Georgia, cuya vida no parece tener nada de especial. Simon tiene una familia que a veces se mete demasiado en sus asuntos, un grupo de amigos con intereses muy diversos que se llevan muy bien entre ellos, y está apuntado al club de teatro del instituto. Sin embargo, tiene un secreto que nadie en su familia ni en el instituto conoce: Simon es gay. Un día ve un post anónimo en el tumblr del instituto donde otro chico gay que no ha salido del armario habla sobre lo solo que se siente. Simon se siente tan identificado, que acaba creando una cuenta de e-mail alternativa para poder contactar con él.
Así es como se conocen Jacques (el pseudónimo de Simon) y Blue, dos personas muy diferentes unidas por un mismo secreto. Al principio, Simon se alegra de poder hablar con alguien que está en una situación similar a la suya desde el anonimato, pero las cosas cambian cuando Simon se da cuenta de que Blue le gusta de verdad. ¿Cómo puede convencer al reservado Blue de que deberían conocerse en persona? Por si fuera poco, la cosa se complica cuando un compañero de clase descubre la cuenta de Jacques y chantajea a Simon con revelar su secreto si este no le ayuda a salir con su amiga Abby. Y la verdad es que Simon sospecha que Abby y su mejor amigo Nick se gustan, pero eso solo les ha traído problemas con Leah, la mejor amiga de ambos. ¿No podría Simon aprovechar la situación para solucionar varios conflictos al mismo tiempo?
Por supuesto, las cosas nunca van a funcionar como Simon quiere, pero es que también pueden acabar mucho peor de lo que el pobre pudiera imaginar.
Puede que haya una camiseta con esta imagen en la historia.
No puedo decir mucho más sobre la historia sin desvelar puntos importantes de la trama del libro, y no quiero negaros la satisfacción que da descubrir quién es Blue a partir de las pistas que encontraréis. La lectura del libro resulta muy entretenida, la verdad, y aunque la historia tenga una moraleja (que las apariencias engañan y que, aunque no lo creamos, estamos condicionados a estereotipar a la gente que nos rodea), no da la impresión de ser un libro escrito con un afán didáctico. Justo esta es la razón que, a mi parecer, lo hace más adecuado para el público juvenil al que va dirigido. No es un libro que te diga cómo debes pensar o hacer las cosas. Como a Simon, la narración te deja que pienses de manera independiente y tomes tu propias decisiones, aunque estas acaben resultando ser erróneas.
Como ya imaginaréis, a mí me llegaron mucho los temas que trata la obra y lo que se puede aprender de ella sin darte cuenta, ya que me gusta enfrentarme a mis propias ideas preconcebidas y me encanta recomendar libros que pueden ayudar a que otros se cuestionen las suyas. Pero además de eso, es una historia muy alegre y positiva que te levanta el ánimo cuando la lees. Así que si estáis buscando una lectura que coincida con este criterio, no os lo penséis más.
Por cierto, parece ser que este libro pasará a formar parte de una serie o, al menos, de una trilogía. Además, han anunciado que se está trabajando en una película. Podéis ver información sobre la adaptación aquí, aunque me parece confuso que hablen de Linterna Verde como un gran éxito... En fin, fue hace muchos años, todos hemos mejorado desde entonces. Lo cierto es que según leía el libro ya pensé que quedaría muy bien como película. Toda esa parte en la que sabes quién es Blue, como lector, pero el protagonista no lo sabe, quedaría muy bien en pantalla.
Advertencias:
Homofobia.
Chantaje.
Recomendado para:
Adolescentes, jóvenes o adultos aficionados a usar las redes sociales.
Usuarios de tumblr en particular (por el tipo de gente que usamos tumblr, no porque hablen mucho de tumblr en el libro).
Personas que acepten el reto de descubrir quién es Blue.
Lo mejor de la serie:
Los detalles aparentemente invisibles que salpican la historia desde el principio y que te hacen querer releer el libro en cuanto lo acabas.
El sentido del humor del narrador.
Internet y redes sociales por todas partes.
La referencia a los fanfics de Drarry. Me estuve riendo un buen rato.
Lo peor de la serie:
Me duele decir esto, pero aunque la autora sabe de lo que van las redes sociales (¡e incluso los fanfics y el fanart!), se nota que no termina de entender tumblr del todo. Espero que esto no os estropee la lectura porque podría haber pasado desapercibido si yo no digo nada aquí, pero no me gusta cuando se nota que un libro narrado por un adolescente lo ha escrito un adulto, y como ese fue el único punto en el que se notaba, me llamaba mucho la atención.
Todos los padres que aparecen son modernos, supercomprensivos y liberales. Cosa que es buena para los personajes, pero a veces me pareció un poco falso. También porque los personajes jóvenes son una muestra excelente de diversidad, y los padres me parecieron, en contraste, personajes mucho más planos. No sé si es que todos los padres estadounidenses son así, pero me da que no.
Me hubiera gustado que el libro profundizara más en la relación entre Leah y Simon. No me extraña que se sienta desplazada. Aunque parece que van a sacar dos libros más de esta serie, y que Leah será la protagonista del tercero. Espero que ese tercer libro solucione lo que ocurrió en el primero.
Si antes digo lo de los libros gratis, antes tengo que hacer una entrada al respecto.
¡Bien por mí! (Y por vosotros.)
Supongo que os habréis enterado de que en Estados Unidos ha ganado las elecciones un candidato abiertamente racista, homófobo y misógino, entre otras cosas. Los ánimos se han exacerbado considerablemente, y mucha gente tiene miedo de las represalias que ya han comenzado contra los votantes demócratas en general, y contra los miembros de las minorías en particular.
Con un vicepresidente partidario de las terribles e inútiles terapias de reorientación sexual, el colectivo LGTBQ+ está especialmente amenazado, y ya se han registrado numerosos ataques. Algunos jóvenes incluso se han visto arrastrados al suicidio.
A raíz de esto han surgido varios movimientos y entidades que se preparan para defender los derechos del colectivo LGBTQ+, consiguiendo pasaportes para transexuales y transgénero, repartiendo tarjetas con números de teléfono de asistencia, o agrupando abogados que quieran trabajar pro-bono bajo una etiqueta twitter.
Otras empresas han mostrado su apoyo de otras formas, y Riptide Publishing ha querido participar regalando cuatro de sus libros para aquellas personas que los quieran o los necesiten.
La respuesta ha sido tan positiva, que el sitio no para de caerse por la gran afluencia de gente que intenta descargar los libros en su página web. Pero si os interesa y seguís insistiendo, que sepáis que piensan mantener la oferta hasta que puedan.
Las cuatro novelas están protagonizadas por personajes LGBTQ+, todas tienen un final feliz, probablemente tengan sexo explícito y están en inglés:
Yo supongo que las compraré por Amazon.es porque los libros de Riptide no suelen ser caros y me gustaría mostrar mi apoyo a la iniciativa de algún modo más, aparte de compartiendo la buena noticia aquí.
En mi entrada sobre la homosexualidad en Japón hice una especie de introducción a la historia de los derechos LGBTQ+ en Japón, y mencioné algunas cosas en las que tenía pensado profundizar más adelante. Hace ya tres meses de aquello, así que creo que va siendo hora de retomar el tema.
Para refrescaros un poco la memoria, os recordaré que una de las relaciones más comunes en Japón antes de la Revolución Meiji era la que se daba entre los monjes y sus acólitos (llamados chigo), y que en general estaba bien vista hasta que el chigo en cuestión se convertía en monje. Una vez el chigo perdía su juventud, no debía seguir siendo la parte pasiva de la relación, así que debía limitarse a tener relaciones con los nuevos acólitos del templo. La figura del chigo inspiró numerosas historias y leyendas que se consideran un importante ejemplo de la literatura japonesa. Por supuesto, el chigo suele acabar muerto en la mayoría de ellas, sobre todo si no logra alcanzar la juventud eterna. Al fin y al cabo, si el chigo amaba a su pareja, no soportaría tener que abandonar a su verdadero amor cuando creciera. Y si su amor era correspondido, el adulto tampoco querría seguir viviendo sin él. Esta estructura se repite con las historias de amor de samuráis, de las que os podría hablar más adelante.
Como me gusta centrarme más en la historia que en la literatura dentro de esta categoría, he pensado que lo mejor será compartir los hechos históricos ligados a dos lugares de Japón que todavía se pueden visitar hoy en día: el monte Koya y Enoshima. Ambos lugares son muy famosos y visitados en Japón, pero los turistas no suelen conocer el tipo de información que nos interesa en este blog. Hay tanta historia en Japón, que un mero acercamiento relegará gran parte de ella a un segundo plano, y desgraciadamente hay ciertos detalles que suelen omitirse en la guías turísticas. Y, por lo que veo, en los artículos de Wikipedia también.
Uno de los templos del monte Koya
A juzgar por el artículo de la Wikipedia en español, el monte Koya que se eleva al sur de Osaka es un antiguo lugar sagrado que se conoce por ser el “cuartel general” del budismo shingon desde el año 819, cuando el famoso monje Kukai consiguió que se fundara. El lugar es Patrimonio de la Humanidad y tiene el cementerio más grande de todo Japón, pero apenas cuentan nada de su historia. En concreto, hay dos datos sumamente interesantes que me parece raro que hayan obviado, pero allá cada cual con su conciencia.
El primero es la existencia del cuerpo de Kukai en un lugar secreto del recinto, al que tienen acceso muy pocos monjes. Se dice que el monje fundador del templo no murió, sino que, desde el siglo IX, se encuentra en un estado de meditación muy profundo conocido como samadhi. Uno de los monjes más importantes del templo tiene el envidiable trabajo de darle de comer y cambiarle de ropa todos los días, no sea que en el futuro le dé por salir del trance. Tiene que ser una tarea de lo más curiosa.
El segundo dato que no aparece mencionado es que el templo del monte Koya se conoció, durante siglos, como el origen de la homosexualidad en Japón (obviamente la homosexualidad ya existía, pero la fama del monte Koya era legendaria). El propio nombre del monte se convirtió en un sinónimo de amor homosexual, aunque en realidad lo único que introdujo Kukai fue la senda del wakashudo, o amor entre un monje y un joven acólito, que aprendió en China y que ya os he descrito antes. En teoría, la finalidad de la relación entre monje y acólito era didáctica. La iniciación sexual no solo se consideraba fundamental en la educación de estos jóvenes en su camino a convertirse en adultos, sino que además muchos creían que el sexo anal era un método muy fiable de llegar al Nirvana. La verdad es que tiene sentido, si lo pensáis bien. En cualquier caso, el modelo arraigó hasta el punto en que se prohibió la entrada de mujeres no solo en el propio templo, sino en toda la montaña, y pronto este método pedagógico se extendió a otros templos y a la casta samurái, contando con numerosos seguidores hasta que desapareció con la Revolución Meiji.
Roca con forma de asiento en Chigogafuchi
El otro lugar del que quería hablar se encuentra cerca de Kamakura, en la isla de Enoshima. Al salir de las cuevas de Iwaya, se llega a un rocoso acantilado llamado Chigogafuchi, con vistas al monte Fuji. Bajo el acantilado está la pequeña meseta de Chigogafuchi, una elevación del suelo marino que se produjo durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923. Gracias al terremoto, la meseta es ahora visible y se puede caminar por ella cuando el mar está en calma. Al estar situado hacia el oeste de Enoshima, Chigogafuchi tiene unas vistas incomparables del atardecer y se considera uno de los lugares más románticos de todo Japón. Pero la imagen romántica del lugar no se debe solo a las vistas que disfrutan las parejas hoy en día, sino que hace siglos el lugar era bastante popular por la cantidad de parejas que se suicidaban desde el pequeño acantilado antes de que las rocas del fondo ascendieran por encima del nivel del mar. No en vano, el nombre "chigo-ga-fuchi" significa "el abismo del acólito".
La historia que quería compartir tiene varias versiones, pero os voy a contar la que descubrí durante mi última visita a la isla, hace unos años. Cuentan que Jikyu, un monje del templo Kencho-ji, partió a realizar el popular peregrinaje de los cien días en Enoshima. Durante su paso por Kamakura conoció a un joven acólito del que se enamoró perdidamente. El joven, que correspondía a Jikyu, se llamaba Shiragiku (crisantemo blanco) y era un chigo del templo Sojo-in. Como tal, solo debía tener relaciones con los monjes de su templo, pero de noche se escapaba a Enoshima para encontrarse con Jikyu en secreto. Durante los cien días que Jikyu pasó en Enoshima, Shiragiku y él estuvieron cada noche juntos, sentados frente al mar (Chigogafuchi tiene una roca con forma de asiento que podéis ver en la imagen) y disfrutando del breve tiempo que les había sido concedido. Pero la felicidad es efímera, y el fin del peregrinaje de Jikyu llegó demasiado pronto. Decidido a no separarse él, Shiragiku se entregó a su amado por última vez y, tras vislumbrar juntos el amanecer del día en que Jikyu tenía que partir, se vistió de nuevo y se lanzó por el acantilado. Sin perder un instante, Jikyu se levantó y lo siguió hasta su propia muerte contra las rocas que hoy en día forman la pequeña meseta de Chigogafuchi.
Unos siglos después se popularizó otra versión de la historia gracias al teatro kabuki. En 1817 se produjo una obra llamada "Sakura Hime Azuma Bunsho", también conocida como "La princesa escarlata de Edo", en la que un monje del templo Hasedera llamado Seigen se enamoraba de un chigo llamado Shiragiku. En esta historia, la pareja de amantes se ve obligada a saltar por el acantilado para escapar de una turba enfurecida que quiere separarlos. Tras jurarse amor eterno, Shiragiku salta por el acantilado de Chigogafuchi pidiéndole a los dioses que lo hagan renacer como mujer para poder casarse con Seigen en su próxima vida. Sin embargo, el miedo se apodera de Seigen en el último minuto (al ver el cuerpo de su amado destrozado contra las rocas), y este decide escapar en vez de sufrir una muerte honorable. Diecisiete años después, Shiragiku se ha convertido en Sakurahime y se reencuentra con el cobarde de Seigen. El resto de la obra poco tiene que ver con la historia original, que sirve más para darle un trasfondo conocido a los personajes.
Estampa japonesa que muestra a Shiragiku
Os preguntaréis cómo es que los monjes bonzo tenían establecido un modelo tan normalizado de pederastia al estilo de la Antigua Grecia, cuando se suponía que debían permanecer célibes, pero lo cierto es que los escritos solo les instaban a evitar el "monte de Venus", lo cual interpretaban como que estaba prohibido tener relaciones con mujeres, pero no con hombres. Cuando el modelo pederástico se extiende a los samuráis, las cosas cambian un poco. Por ejemplo, el samurái debe casarse con una mujer para engendrar a sus herederos, cosa que también era común en la Antigua Grecia. Pero de ese tema ya hablaré en otra ocasión, que no quiero que se alargue mucho esta entrada.
Si queréis saber más sobre los temas que he mencionado, os recomiendo los siguientes links:
La hermosa senda de los samuráis, que incluye bastante información sobre Kukai y las relaciones monásticas entre hombres (en español)
En una entrada anterior confesé mi intención de crear una categoría de historia en mi blog, y he decidido empezar con un tema que me parece interesante y por el que me preguntan a menudo: la homosexualidad en Japón.
Aparte de la gente familiarizada con el tema que he podido conocer gracias a mi trabajo o mis estudios, la mayoría de la gente con la que he hablado acerca del tema tenían la misma idea de Japón: que la única forma de explicar la profusión de mangas y animes de contenido homoerótico era que en Japón la homosexualidad debe estar muy aceptada; mucho más que en el resto del mundo. Puede parecer algo lógico, pero esta concepción de la ideología japonesa es errónea, y la gente siempre se sorprende cuando les digo que no es así en absoluto.
Una estampa japonesa que muestra a un samurai con un joven
Es cierto que la situación de los homosexuales en Japón ha mejorado exponencialmente en los últimos años y que una juventud más abierta y tolerante es la responsable de este cambio, pero en general todavía perdura la estigmatización de todo lo diferente en la mentalidad japonesa, y la homosexualidad no es una excepción. En realidad, el principal problema al que se enfrenta el colecivo LGBTQ+ en Japón, es que los japoneses siempre han buscado la homogeneidad. La situación actual tiene tantos matices que es imposible explicarlos todos en esta entrada y hacerles justicia, así que voy a intentar hacer una mera introducción que resulte más cercana a un lector occidental. Para ello, he decidido seguir el hilo de este párrafo e ir hacia atrás en el tiempo.
La situación actual del colectivo LGBTQ en Japón es la siguiente: la homosexualidad no está penalizada pero la ley no contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo, y los transexuales se pueden cambiar legalmente de género, pero solo tras someterse a una operación de reasignación de sexo. En resumen, no tienen los mismos derechos que la mayoría de los ciudadanos.
Sin embargo, cada vez más sitios permiten la celebración de bodas entre personas del mismo género, aunque la constitución no lo haga. Y varias empresas, sobre todo internacionales pero también japonesas, han empezado a reconocer estas uniones por su cuenta. Todo comenzó cuando en 2009 el gobierno reconoció legalmente las uniones y matrimonios celebrados en el extranjero, incluso cuando uno de los miembros de la pareja era de origen japonés. En 2010, el tradicional templo budista Shunko-in de Kioto celebró su primera “boda gay” entre dos mujeres españolas. La historia de Takafumi Kawakami, el monje que dirige el templo, es muy interesante, ya que superó su propia homofobia cuando, mientras estudiaba en el extranjero, descubrió que su mejor amigo era gay y se sintió avergonzado por haber discriminado a los homosexuales. Más aún cuando él mismo había pasado por algo similar al ser un asiático viviendo en el sur de Estados Unidos. Tras volver a Japón y dedicarse al budismo, decidió que su templo debía transmitir los valores de tolerancia, apertura y modernidad que había aprendido en Estados Unidos, y empezó por celebrar ceremonias y clases de meditación en inglés para poder llegar más fácilmente a los extranjeros que vivían en Kioto. Un buen día, una mujer española que solía participar en sus clases le preguntó si celebraban bodas en el templo, a lo que el monje contestó que sí. Cuando la mujer le dijo que su pareja era una mujer, el monje respondió con un “está bien”.
Templo Shunko-in en Kioto
Siguiendo con esta tradición, en 2012 Tokyo Disney Resort empezó a celebrar ceremonias simbólicas para parejas homosexuales, pero hasta el año 2015 el único modo de optar a alguno de los derechos de las parejas heterosexuales (como el derecho a heredar los bienes de tu pareja o a visitarla en el hospital si fuera necesario) era por medio de la adopción. Aunque suene raro para un occidental, en Japón era común que una pareja estable que tuviera la intención de casarse recurriera a firmar un registro de adopción a falta de poder firmar el de matrimonio. De ese modo, el miembro más joven de la pareja pasaba a formar parte de la unidad familiar del miembro más mayor y tenían derechos reservados a familiares. Por supuesto, estos derechos no son tantos como los que podrían tener como pareja.
Pero, como decía, las cosas cambiaron un poco en el año 2015. El año pasado, el distrito de Shibuya, en Tokio, decidió crear un registro de uniones que aceptan a personas del mismo género. Legalmente es similar a la adopción, ya que la constitución no ha cambiado, pero lo cierto es que es un gran avance que sorprendió a muchos. Y lo más sorprendente es que el movimiento se está expandiendo. No pasó mucho antes de que se uniera el distrito tokiota de Setagaya, y en 2016 se han unido Iga, Takarazuka y Naha. La prefectura de Chiba y las ciudades de Yokohama y Sapporo también están dispuestas a aceptar cuanto antes las uniones homosexuales. Al saber esto, no os sorprenderá leer que el nivel de aceptación del matrimonio homosexual ha aumentado enormemente en los últimos años, y que además hay una mayor participación en los desfiles del orgullo gay, que siempre han tenido muy poca participación y algunos años ni siquiera se han celebrado. Los desfiles tampoco recibían mucha atención mediática en Japón (salían más en las noticias de España, por lo que he visto) hasta que la mujer del primer ministro Shinzo Abe se presentó en 2012 para mostrar su apoyo. Muchos japoneses desconocían la existencia de estos desfiles.
Si no sabéis mucho sobre Japón, igual os sorprende que un país tan avanzado vaya tan despacio en lo que a derechos sociales se refiere, pero me gustaría aclarar que a pesar de los avances tecnológicos, Japón es un país muy tradicional, y que hace diez años hubiera sido impensable ver al parlamento japonés discutiendo sobre cómo cambiar el artículo 24 de la Constitución para que el matrimonio no se limite al de un hombre con una mujer, como ha pasado este año. Recuerdo haber leído acerca de las redadas en Shinjuku ni-choume (el barrio gay de Tokio) hace menos de diez años. Y recuerdo, porque me horrorizó cuando leí la noticia, que el jefe de policía de Tokio defendió las acciones policiales alegando que los homosexuales eran un foco de enfermedades, drogas y depravación. Sinceramente, no esperaba que Japón llegara tan lejos en tan poco tiempo, y me enorgullece tanto como me fascina. Tengo ganas de ver qué conseguirán en los próximos diez años.
Como venía diciendo, el hecho de que en Japón el homoerotismo venda más que en cualquier otro país no significa que Japón sea un baluarte del colectivo LGBTQ+. Para no hacer esta entrada innecesariamente larga, me limitaré a decir que la realidad y la ficción no son lo mismo, y que apreciar una representación artística (o incluso crearla) no significa que quieras ver eso de cerca o en tu día a día (creo que debería dedicarle otra entrada a este tema). Muchos habréis oído hablar de la dualidad japonesa, y me temo que este es otro más de los muchos ejemplos comprobables. El más típico es el que compara la tecnología futurista japonesa con su sociedad, más cercana a la de la Inglaterra victoriana según los expertos. Es cierto que la sociedad japonesa es muy tradicional, pero aunque vayan por detrás de su tecnología, su evolución no es tan lenta como parece. A veces se nos olvida que hace apenas 150 años, Japón todavía vivía en una sociedad feudal. A efectos prácticos, la “Edad Media” japonesa duró hasta 1868… y en 2011, un político abiertamente gay ganó las elecciones en el distrito de Toshima, en Tokio. Han llegado muy lejos en poco tiempo.
Taiga Ishikawa, que ganó las elecciones de Toshima, Tokio, en 2011.
Pero quizá decir esto sea engañoso, porque no es como si Japón hubiera tardado 150 años en aceptar la homosexualidad. Es más, hasta la apertura de Japón a Occidente, la homosexualidad era legal e incluso se consideraba algo normal. Fue la influencia occidental la que forzó la ilegalización de la homosexualidad en 1872. Afortunadamente, la prohibición se mantuvo solo hasta 1880, pero el daño ya estaba hecho y los prejuicios han llegado hasta nuestros días. Antes de 1868 no había leyes contra la homosexualidad, pero la norma se asemejaba más a la pederastia de la Antigua Grecia que a cómo se entiende la homosexualidad en la actualidad. Es decir, las mujeres estaban prácticamente excluidas (aunque existía, y había shungalésbico) y la mayoría de los hombres que la practicaban (que eran muchos) eran adultos y solían estar casados. Estos hombres adultos solo mantenían relaciones con jóvenes varones hasta que estos crecían lo suficiente como para casarse y compartir sus deseos con otros jóvenes, normalmente a su cargo. Hay numerosas historias sobre parejas que quisieron continuar su relación después de que el mas joven se convirtiera en adulto, pero la mayoría acaba con ambos suicidándose para no tener que poner fin a su relación.
Estas prácticas homosexuales se conocían con el nombre de wakashudo o nanshoku y vienen de la tradición china. Se reflejan en numerosos libros, grabados shunga y tratados samurai. Tienen varios tipos de relación, de los que podría hablar más adelante si os interesa, pero los principales eran entre un samurai adulto y un wakashu, que era su aprendiz adolescente, y entre un monje y su acólito (llamado chigo). En estos casos, el adulto solía recibir el nombre de nenja y ser la parte activa de la relación. El resto de mortales tenían que conformarse con los prostitutos llamados kagema o con los actores de teatro kabuki (sobre todo los aprendices o aquellos jóvenes que todavía hacían papeles de mujer).
Como hay varios libros sobre el tema que se han publicado en España, dejaré los detalles para alguna futura reseña, pero aquí tenéis algunos artículos y páginas que os pueden interesar:
Y aquí os dejo un vídeo que se hizo muy popular en 2012 sobre cómo es ser gay en Japón:
Y aquí otro vídeo del desfile del orgullo gay en 2015 para apreciar cómo han cambiado las cosas en los últimos años (aunque todavía tengan que cambiar mucho más):
Nota: Esta entrada, creada en julio de 2016, ha sido editada el 23 de septiembre de 2020. Para leer el nuevo apartado, bajad hasta la actualización.
Quien me conoce, sabe que me encanta ver cómo poco a poco van metiendo personajes LGBTQ+ en series, libros, películas, cómics y videojuegos. Y, como comenté anteriormente, la representación me parece esencial; todos sabemos que la representación es clave para la normalización de las minorías, y que toda obra tiene la capacidad de ser transformativa.
Sin embargo, no me gusta mucho el queerbaiting (cuando dos personajes del mismo sexo parece que pueden llegar a ser algo más que amigos pero nunca se dice claramente porque sería arriesgado), y aunque lo disfrute en el momento, tampoco me agrada mucho la idea del fanservice (algunos tipos de fanservice implican meter personajes gays o que aparentan ser gays, pero están muy estereotipados y a veces se consideran recursos cómicos).
Lo que igual nadie se espera que diga es que no me entusiasma del todo la idea de que Albus Dumbledore sea gay. No es algo que suela comentar porque la idea en sí me agrada, y la pareja de Grindelwald y Dumbledore me parece muy interesante, pero podrían haber hecho mucho más de lo que hicieron con esta historia, y saberlo me hace sentir cierta frustración.
A todo esto, ¿qué pensará Dumbledore?
Al menos puedo decir que no lo tomo como un caso de queerbaiting o fanservice, pues a mi parecer sí se nota en el canon (muy sutilmente y sobre todo en las películas) y no se usa como cebo (sobre todo porque casi nadie lo sospechaba). En el canon, su relación con Gellert Grindelwald es complicada y llevará a innumerables discusiones, pero está ahí. Varios personajes la conocían y piensan que Dumbledore tardó en enfrentarse a Grindelwald por culpa de sus sentimientos. Sin embargo, a nadie parece importarle más allá de eso. ¿Quizá porque las relaciones personales suelen respetarse más en el mundo mágico que en el muggle?
Lo más positivo que le veo es el hecho de que no se haya usado con la intención de sorprender al lector y, en ese sentido, me recuerda al caso de Renly y Loras en “Juego de Tronos”. Sí, mucha gente se sorprendió al enterarse cuando se hizo público porque no se habían dado cuenta al leer el libro (aunque lo dicen claramente varias veces en varios libros), y algunos se enfadaron e incluso llegaron a decir que, como en el libro no había nada explícito, iban a seguir ignorando esa relación. Sin embargo, tanto JK Rowling como GRR Martin tienen una actitud similar ante esta situación, que se puede resumir como: hay personas gays en el mundo y en mis libros también, asúmelo porque es lo normal. Y así es como creo que debería ser. Es lo que hace que una obra sea transformativa.
Sin embargo, creo que los libros de Harry Potter, de haberse escrito hoy en día, tendrían más personajes abiertamente LGBTQ+ y me entristece que no los tuviera en su momento. Con la repercusión que siguen teniendo los libros y las películas, el mundo se habría beneficiado enormemente de una representación tan fuerte, pero bastante tenían por aquel entonces con los problemas que ponían los fanáticos religiosos porque los libros incitaban a practicar la brujería. Si ya se llevaban las manos a la cabeza por eso y en Estados Unidos había intitutos que vetaban la lectura de Harry Potter en las aulas, a saber qué habría pasado si Seamus Finnigan y Dean Thomas hubieran sido pareja, como la autora había planeado en un principio. Probablemente hubieran organizado una quema de libros o algo así. Ah, no, que ya lo hicieron.
En "A Very Potter Musical" hay un accesorio mágico que, al estilo del sombrero seleccionador, proclama tu preferencia sexual.
Tengo que reconocer que el hecho de que un personaje tan importante y tan querido como Albus Dumbledore fuera “el elegido” para representar a la comunidad LGBTQ+ en esta serie fue un gran acierto, pero cuando empezaron a hablar de su familia en los libros, me echó un poco para atrás... Porque justo resulta que Albus Dumbledore tiene una hermana que se volvió loca después de ser atacada por unos muggles y un hermano que tiene una extraña relación con sus cabras. Por supuesto, todas las familias en Harry Potter tienen su lado oscuro, pero sé que alguien pensará “ah, es que toda la familia es rara, supongo que por eso es gay”. Y podría ser peor: todos sabemos que todavía queda alguna persona que opina que la homosexualidad, la pederastia y la zoofilia son la misma cosa. No quiero ni imaginar qué dirán de los hermanos Dumbledore.
En resumen, creo que la representación siempre es positiva, pero el contexto podría haberse seleccionado con más cuidado. ¿Qué opináis vosotros? De todos modos, me encanta la relación entre Grindelwald y Dumbledore y me parece muy creíble. A Grindelwald lo habían expulsado del colegio antes de graduarse por su patente interés en las artes oscuras. Dumbledore acababa de perder a su madre y se había convertido en el cabeza de familia nada más graduarse y en contra de su voluntad, cuando lo que quería hacer era viajar y descubrir su potencial. Pronto se hicieron amigos y aliados, unidos por su edad, sus circunstancias y una profunda admiración mutua. Para Grindelwald, Dumbledore era el mago más inteligente que había conocido y el único que podía convertirse en su igual. Con su ayuda, Grindelwald estaría mucho más cerca de hacerse con las reliquias de la muerte que tanto ansiaba. Para Dumbledore, la amistad de Grindelwald fue un rayo de luz en una época oscura. Le ayudó a culpar a los muggles de la muerte de su madre y la enfermedad de su hermana, y también le dio esperanza y un propósito. El joven Dumbledore se enamoró de él, dejándose seducir por las artes oscuras. Literalmente.
Es posible que nada de esto os suene si no habéis leído los libros. Es más, si mal no recuerdo, Grindelwald traicionaba a Dumbledore en las películas, mientras que en los libros se sacrifica (aunque resulte ser en vano) para que Voldemort no descubra dónde está la antigua varita de Grindelwald. A mí siempre me había parecido un personaje interesante y me gustaba su relación con Dumbledore gracias a ese momento de redención, así que el cambio me dolió. Afortunadamente, unos fans que también echaban de menos una representación de Grindelwald más adecuada rodaron un corto muy interesante llamado "The Greater Good" que podéis ver gratis y con subtítulos en español en YouTube. Os lo recomiendo encarecidamente.
Aquí os lo dejo:
¡Espero que os guste!
Actualización del 23 de septiembre de 2020:
Está visto que hay cosas que envejecen mejor y cosas que envejecen peor, así que llevaba tiempo preguntándome si debería borrar o editar esta entrada. Al final, he decidido editarla porque la gente aprende y cambia de opinión con el tiempo, e igual está mal eso de tirar la piedra y esconder la mano.
¿Qué pienso ahora de todo esto?
Pues, para empezar, pienso que los libros de Harry Potter se escribieron antes del 2007, y esta entrada se publicó en el año 2016. Ha cambiado mucho el mundo en estos años, pero ya en el 2016 no debería haber usado aquello de "cualquier representación es buena". Efectivamente, hay representaciones que no son buenas y nunca lo han sido.
Peco mucho de optimista y positiva algunas veces, y en ocasiones (también en mi vida personal) me hubiera venido mejor ser más desconfiada. En este caso, ya en el 2016 había algo que me inquietaba, y por eso decidí hacer esta entrada listando los puntos positivos y negativos, abierta a que cualquiera pudiera estar en desacuerdo porque el caso me parecía muy ambivalente.
Y, como siempre pasa cuando escribes algo así, me expuse a que hoy viniera alguien a mostrarme su desacuerdo. Y ese alguien soy yo.
Recapitulando, en la entrada que todavía podéis leer arriba listaba una serie de puntos a favor y en contra de la idea de que el personaje de Albus Dumbledore fuera gay en los libros de Harry Potter, que se podrían resumir en: no es explícito, no es suficiente y no está bien hecho, pero Jotaká y Dumbledore son personajes importantes, y su apoyo a la comunidad LGBTQ+ es inestimable.
¡Ja!
Obviamente, el tiempo y la experiencia me han hecho replantearme esta situación. Cuando una representación mala o mediocre se considera aceptable solo porque podría ser peor o porque los fans le han dado una profundidad y una importancia que no merecía, igual no deberíamos conformarnos con ello. Siempre he estado dispuesta a darle a la gente el beneficio de la duda, pero nadie debería mirar para otro lado después de los continuos ataques de Jotaká a la comunidad LGBTQ+ y al feminismo.
Si sumamos las quejas de racismo, homofobia, transfobia y antisemitismo contra la persona de Jotaká y sus libros, sale una estampa muy fea que no deja lugar a dudas. ¿Ha cambiado tanto en el último año o ya era así de antes? Pues si empezamos a fijarnos en los pequeños y grandes detalles que llevamos años criticando (las parejas gays eliminadas, Cho Chang, la gordofobia, Gringotts, los esclavos, la ausencia de personajes LGBTQ+ o negros, la supremacía mágica, que en la familia Dumbledore todos fueran pervertidos o que Dumbledore se hiciera "bueno" cuando deja de tener relaciones homosexuales... por no hablar de su pseudónimo basado en el creador de la terapia de conversión o los personajes que son claras caricaturas de mujeres trans), las señales estaban ahí, y creer en las excusas de la inocencia y las casualidades es negar la realidad: que Jotaká tenía un retrato pudriéndose en el sótano de su mansión y, aunque en su momento lo negaba, ya no le importa que lo sepa todo el mundo.
Al menos he aprendido algo de todo esto (sí, ya sé, sigo siendo demasiado optimista), y es que lo que hizo que Harry Potter fuera un referente tan importante y que su escasa diversidad fuera "aceptable" sigue existiendo: el fandom.
Por supuesto, me refiero a la parte del fandom (su mayoría, quiero creer) que rechaza las declaraciones de Jotaká, sigue luchando para que le quiten sus inmerecidos premios de defensora de los derechos humanos y se niega a darle un euro más.
Esta semana tenía previsto hablar de un autor concreto para inaugurar un apartado más histórico en el blog, y empecé a escribir una breve introducción para explicar por qué. De pronto, me di cuenta de de que la introducción iba a ser más larga que un día sin pan, y he decidido hacer esta entrada aparte para aclarar mis intenciones y ver si os animáis a compartir vuestro punto de vista o vuestras experiencias.
Como siempre, hubo algo que me dio la idea, y en este caso todo empezó con una reseña que leí hace poco. En ella, alguien se quejaba de que un libro no contaba con ciertas advertencias necesarias para alertar a los inocentes lectores de que había personajes homosexuales en la novela. El libro en cuestión narraba la historia de dos héroes griegos. Me imagino lo que estáis pensando, pero os aseguro que es cierto: en pleno siglo XXI alguien se ha ofendido porque una novela sobre la Antigua Grecia mostraba demasiado fielmente lo que en la época se consideraba algo normal.
Aquiles venda a Patroclo sin sospechar que le van a hacer el primer "no homo" de la historia.
Seamos sinceros. ¿No debería ser al contrario? Ahora siento la tentación de buscar reseñas de otros libros sobre Grecia que se hayan escrito después de la Edad Media, a ver si alguien se queja de la falta de relaciones homosexuales. Pero aunque parte de mí se niega a creer que alguien que lee novelas históricas no conozca estos aspectos de la cultura que le interesa estudiar, otra parte no se sorprende al comprobar que hay profesores y libros de texto que no mencionan ciertos temas. Es más, yo también he sido víctima de estas omisiones.
Además de la literatura y la lingüística, uno de mis grandes intereses ha sido siempre la historia. Y cuanto más antigua, mejor. Sin embargo, tras muchos años de estudiar historia de España, y muy pocos estudiando historia del mundo en el colegio, me di cuenta de que ni en mis clases ni en mis libros de texto se hablaba nunca de la sexualidad de sus protagonistas. ¿Fue igual en vuestros colegios, o era distinto el mío por ser religioso?
Por una parte, me parece lógico. No debería importarnos si un presidente o general prefería hombres o mujeres. Sus preferencias no influyen en su modo de hacer las cosas o en lo competente que pueda ser en un trabajo. Pero no creo que esta sea la verdadera razón, y eso me entristece.
Estos personajes históricos no solo tuvieron que vivir ocultando una parte muy importante de su personalidad a ojos de sus contemporáneos, sino que sigue habiendo gente hoy en día que quiere mantenerlos dentro del armario por vergüenza, cuando nuestra sociedad actual ya debería ser capaz de aceptarlo y comprenderlo, de sentir orgullo en vez de vergüenza.
Morticia Addams ayudó a su tío Knick-Knack a salir del armario.
Recuerdo haber preguntado una vez en el colegio por qué no había reyes, escritores o presidentes gays en mis libros de texto, y la respuesta de mi profesora: pues los habría, pero no lo sabemos porque lo ocultaban. Unos años después y gracias a internet, sé que no lo ocultaban tan bien y que eran en realidad los libros los que omitían esta información. ¿Lo hacían porque no creían que pudiéramos entenderlo o porque era mejor si no lo hacíamos? Si tengo que fijarme en el ejemplo de Rusia, me temo que la opción correcta sería la segunda.
Como ya sabréis, en Rusia existe una ley que prohíbe hablar positivamente (hacer propaganda, lo llaman) de la homosexualidad. Su presidente, al ser tildado de homófobo, se defendió diciendo que el compositor ruso más importante era homosexual. Según él, eso significa que en Rusia no existe la homofobia. Lógico, ¿verdad? Por eso está penado mencionar que Tchaikovski era homosexual.
Tchaikovski es ese amigo gay que todos necesitamos para probar que somos tolerantes y abiertos.
Pero no pensemos que esto pasa solo en Rusia. ¿Cuántos escritores o gobernantes homosexuales hemos tenido en España antes del s. XIX? ¿Y de cuántos podemos estar seguros que no lo eran si las generaciones posteriores han intentado ocultarlo por todos los medios? Incluso en el caso de aquellos que vivieron a partir del s. XIX, hemos tardado demasiados años en aceptarlo.
Sinceramente, opino que todavía nos queda mucho por hacer, y que deberíamos hacerlo cuanto antes. Vamos por buen camino, pero todavía me encuentro con gente que no sabe que Oscar Wilde era gay. Sí, Oscar Wilde. Cuando seguramente no hubo contemporáneo suyo que no lo supiera porque tuvo el juicio más sonado del siglo y fue encarcelado por “sus crímenes”. Cuando ser “amigo de Oscar Wilde” se convirtió en sinónimo de ser gay hasta que se popularizó aquello de los "amigos de Dorothy". Cuando muchos usaban pasajes de “El retrato de Dorian Gray” para preguntar sutilmente a sus posibles conquistas si estaban interesados en tener relaciones con hombres, y evitar así acabar en la cárcel como su propio autor.
Oscar Wilde con Bosie, su amigo 100 % hetero y 0 % responsable de que Wilde fuera a juicio.
Si el caso de Oscar Wilde es el más conocido y todavía hay gente que lo ignora, ¿qué hay de los demás? ¿Y a qué se debe? Yo creo que evitaban hablar de ello porque, como bien saben los responsables de la ley rusa, estas figuras se convertirían en modelos de conducta y en ejemplos. No solo como refuerzo positivo al ver que son personajes dignos de admiración, sino también como espejo del daño que la ignorancia y la intolerancia han causado a lo largo de la historia. Todo para que no recordemos el pasado y no podamos evitar repetir los errores cometidos.
Afortunadamente, cada vez se habla más abiertamente de todos estos temas, e internet es una fuente de información cada vez más completa, con más casos nuevos y antiguos que salen a la luz cada año. Y aquí estoy yo ahora también, con la intención de colaborar haciendo una pequeña recopilación de historias para este blog. Iré sacándolas poco a poco, pero ¡espero que os gusten!
Hace tiempo que llevo pensando en escribir algo para compartir, con quien así lo quiera, mi interés por lo que en inglés se llama queer romance (romance atípico) y que en español podríamos llamar "romance LGBTQ+". Esta etiqueta se suele usar para englobar obras de distintos subgéneros con algo en común: la historia se centra en la relación y el amor romántico entre protagonistas LGBTQ+. Lo que más leo y conozco es lo que hasta hace poco se denominaba romance gay, pero que hoy en día se suele llamar "romance hombre/hombre" (m/m romance en inglés) por así se puede abarcar obras con protagonistas bisexuales, asexuales, trans, etc.
Lo cierto es que siempre hay dudas y razones que te echan para atrás antes de emprender una tarea como la que me he propuesto. Sobre todo si ofenderá a alguna persona, pero también me he preguntado si de verdad habrá gente interesada en lo que yo tenga que decir. Y, entre pregunta y pregunta que nunca obtienen respuesta porque las cosas no funcionan así, pasan los años. Y un día te vas a dormir sabiendo que, en otra parte del mundo, cincuenta personas miembros y aliados del colectivo LGBTQ+ han muerto por culpa de una sociedad que odia y teme lo que no entiende y que no sabe qué es la tolerancia. Y en ese momento empiezas a preguntarte otras cosas, como "¿estoy haciendo todo lo que puedo para ayudar como individuo?". Y, en caso de que no, "¿qué puedo hacer?".
Puede que la respuesta sea "muy poco", pero eso es más que "nada", y por eso he decidido empezar este blog donde poder compartir mis escritos, artículos, reseñas y demás.
He dedicado gran parte de mi vida a la literatura y quiero seguir haciéndolo. Y como bien dijo Edward Bulwer Lytton, "la pluma es más poderosa que la espada". Pero no lo digo por lo que pueda yo escribir aquí. Hay muchísima gente ahí fuera que lucha usando su pluma (física y metafóricamente) para normalizar por medio de la representación, y creo que en España no se conoce ni se habla del tema tanto como me gustaría. Aunque igual es que a mí me gusta hablar demasiado del tema, pero bueno, alguien más habrá que opine igual que yo.
He encontrado otros blogs que hablan sobre literatura y autores LGBTQ+, pero me pareció todo muy general, así que si hay alguien por ahí que sepa del tema o que quiera conocerlo un poquito, aquí sois más que bienvenidos. Y si hay una sola persona a la que le pueda servir de ayuda mi blog, con eso me conformo.