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domingo, 30 de octubre de 2016

Historia - Homosexualidad y religión en Japón

En mi entrada sobre la homosexualidad en Japón hice una especie de introducción a la historia de los derechos LGBTQ+ en Japón, y mencioné algunas cosas en las que tenía pensado profundizar más adelante. Hace ya tres meses de aquello, así que creo que va siendo hora de retomar el tema.

Para refrescaros un poco la memoria, os recordaré que una de las relaciones más comunes en Japón antes de la Revolución Meiji era la que se daba entre los monjes y sus acólitos (llamados chigo), y que en general estaba bien vista hasta que el chigo en cuestión se convertía en monje. Una vez el chigo perdía su juventud, no debía seguir siendo la parte pasiva de la relación, así que debía limitarse a tener relaciones con los nuevos acólitos del templo. La figura del chigo inspiró numerosas historias y leyendas que se consideran un importante ejemplo de la literatura japonesa. Por supuesto, el chigo suele acabar muerto en la mayoría de ellas, sobre todo si no logra alcanzar la juventud eterna. Al fin y al cabo, si el chigo amaba a su pareja, no soportaría tener que abandonar a su verdadero amor cuando creciera. Y si su amor era correspondido, el adulto tampoco querría seguir viviendo sin él. Esta estructura se repite con las historias de amor de samuráis, de las que os podría hablar más adelante.

Como me gusta centrarme más en la historia que en la literatura dentro de esta categoría, he pensado que lo mejor será compartir los hechos históricos ligados a dos lugares de Japón que todavía se pueden visitar hoy en día: el monte Koya y Enoshima. Ambos lugares son muy famosos y visitados en Japón, pero los turistas no suelen conocer el tipo de información que nos interesa en este blog. Hay tanta historia en Japón, que un mero acercamiento relegará gran parte de ella a un segundo plano, y desgraciadamente hay ciertos detalles que suelen omitirse en la guías turísticas. Y, por lo que veo, en los artículos de Wikipedia también.


Uno de los templos del monte Koya


A juzgar por el artículo de la Wikipedia en español, el monte Koya que se eleva al sur de Osaka es un antiguo lugar sagrado que se conoce por ser el “cuartel general” del budismo shingon desde el año 819, cuando el famoso monje Kukai consiguió que se fundara. El lugar es Patrimonio de la Humanidad y tiene el cementerio más grande de todo Japón, pero apenas cuentan nada de su historia. En concreto, hay dos datos sumamente interesantes que me parece raro que hayan obviado, pero allá cada cual con su conciencia.

El primero es la existencia del cuerpo de Kukai en un lugar secreto del recinto, al que tienen acceso muy pocos monjes. Se dice que el monje fundador del templo no murió, sino que, desde el siglo IX, se encuentra en un estado de meditación muy profundo conocido como samadhi. Uno de los monjes más importantes del templo tiene el envidiable trabajo de darle de comer y cambiarle de ropa todos los días, no sea que en el futuro le dé por salir del trance. Tiene que ser una tarea de lo más curiosa.


El segundo dato que no aparece mencionado es que el templo del monte Koya se conoció, durante siglos, como el origen de la homosexualidad en Japón (obviamente la homosexualidad ya existía, pero la fama del monte Koya era legendaria). El propio nombre del monte se convirtió en un sinónimo de amor homosexual, aunque en realidad lo único que introdujo Kukai fue la senda del wakashudo, o amor entre un monje y un joven acólito, que aprendió en China y que ya os he descrito antes. En teoría, la finalidad de la relación entre monje y acólito era didáctica. La iniciación sexual no solo se consideraba fundamental en la educación de estos jóvenes en su camino a convertirse en adultos, sino que además muchos creían que el sexo anal era un método muy fiable de llegar al Nirvana. La verdad es que tiene sentido, si lo pensáis bien. En cualquier caso, el modelo arraigó hasta el punto en que se prohibió la entrada de mujeres no solo en el propio templo, sino en toda la montaña, y pronto este método pedagógico se extendió a otros templos y a la casta samurái, contando con numerosos seguidores hasta que desapareció con la Revolución Meiji.



Roca con forma de asiento en Chigogafuchi

El otro lugar del que quería hablar se encuentra cerca de Kamakura, en la isla de Enoshima. Al salir de las cuevas de Iwaya, se llega a un rocoso acantilado llamado Chigogafuchi, con vistas al monte Fuji. Bajo el acantilado está la pequeña meseta de Chigogafuchi, una elevación del suelo marino que se produjo durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923. Gracias al terremoto, la meseta es ahora visible y se puede caminar por ella cuando el mar está en calma. Al estar situado hacia el oeste de Enoshima, Chigogafuchi tiene unas vistas incomparables del atardecer y se considera uno de los lugares más románticos de todo Japón. Pero la imagen romántica del lugar no se debe solo a las vistas que disfrutan las parejas hoy en día, sino que hace siglos el lugar era bastante popular por la cantidad de parejas que se suicidaban desde el pequeño acantilado antes de que las rocas del fondo ascendieran por encima del nivel del mar. No en vano, el nombre "chigo-ga-fuchi" significa "el abismo del acólito".

La historia que quería compartir tiene varias versiones, pero os voy a contar la que descubrí durante mi última visita a la isla, hace unos años. Cuentan que Jikyu, un monje del templo Kencho-ji, partió a realizar el popular peregrinaje de los cien días en Enoshima. Durante su paso por Kamakura conoció a un joven acólito del que se enamoró perdidamente. El joven, que correspondía a Jikyu, se llamaba Shiragiku (crisantemo blanco) y era un chigo del templo Sojo-in. Como tal, solo debía tener relaciones con los monjes de su templo, pero de noche se escapaba a Enoshima para encontrarse con Jikyu en secreto. Durante los cien días que Jikyu pasó en Enoshima, Shiragiku y él estuvieron cada noche juntos, sentados frente al mar (Chigogafuchi tiene una roca con forma de asiento que podéis ver en la imagen) y disfrutando del breve tiempo que les había sido concedido. Pero la felicidad es efímera, y el fin del peregrinaje de Jikyu llegó demasiado pronto. Decidido a no separarse él, Shiragiku se entregó a su amado por última vez y, tras vislumbrar juntos el amanecer del día en que Jikyu tenía que partir, se vistió de nuevo y se lanzó por el acantilado. Sin perder un instante, Jikyu se levantó y lo siguió hasta su propia muerte contra las rocas que hoy en día forman la pequeña meseta de Chigogafuchi.

Unos siglos después se popularizó otra versión de la historia gracias al teatro kabuki. En 1817 se produjo una obra llamada "Sakura Hime Azuma Bunsho", también conocida como "La princesa escarlata de Edo", en la que un monje del templo Hasedera llamado Seigen se enamoraba de un chigo llamado Shiragiku. En esta historia, la pareja de amantes se ve obligada a saltar por el acantilado para escapar de una turba enfurecida que quiere separarlos. Tras jurarse amor eterno, Shiragiku salta por el acantilado de Chigogafuchi pidiéndole a los dioses que lo hagan renacer como mujer para poder casarse con Seigen en su próxima vida. Sin embargo, el miedo se apodera de Seigen en el último minuto (al ver el cuerpo de su amado destrozado contra las rocas), y este decide escapar en vez de sufrir una muerte honorable. Diecisiete años después, Shiragiku se ha convertido en Sakurahime y se reencuentra con el cobarde de Seigen. El resto de la obra poco tiene que ver con la historia original, que sirve más para darle un trasfondo conocido a los personajes.

Estampa japonesa que muestra a Shiragiku

Os preguntaréis cómo es que los monjes bonzo tenían establecido un modelo tan normalizado de pederastia al estilo de la Antigua Grecia, cuando se suponía que debían permanecer célibes, pero lo cierto es que los escritos solo les instaban a evitar el "monte de Venus", lo cual interpretaban como que estaba prohibido tener relaciones con mujeres, pero no con hombres. Cuando el modelo pederástico se extiende a los samuráis, las cosas cambian un poco. Por ejemplo, el samurái debe casarse con una mujer para engendrar a sus herederos, cosa que también era común en la Antigua Grecia. Pero de ese tema ya hablaré en otra ocasión, que no quiero que se alargue mucho esta entrada.


Si queréis saber más sobre los temas que he mencionado, os recomiendo los siguientes links:

miércoles, 31 de agosto de 2016

Dudas existenciales - ¿De verdad shippear es algo nuevo?

Ahora que el blog también está en tumblr, me ha parecido bien celebrarlo dedicándole una entrada a un tema muy popular en esa red social: el shipping o shippeo.

Para los que no sepáis qué es el shipping, shippear es un término nacido en los años 90 que viene de la palabra inglesa “relationship” (relación) y que se usa para referirse al deseo que se siente de que dos personajes (ficticios o en la vida real) tengan una relación, normalmente romántica. Básicamente, si alguien piensa que dos personas harían buena pareja porque hay química entre ellos, eso es que los shippea. Quien no haya oído hablar de shipping con anterioridad, me dirá que esto de emparejar se ha hecho toda la vida, y yo le diría que creo que tiene razón. La novedad es que ahora se comparte por internet dentro de comunidades con gustos similares y se ha convertido en una parte importante de la cultura del siglo XXI, impulsando fenómenos como el fanart, el fanfic (del que hablaré más adelante porque me parece un fenómeno literario importante), y el fanservice que mencioné en esta entrada. Por supuesto, también ha impulsado la creación de un extenso vocabulario que facilita la interacción entre los miembros de la comunidad, pero que sonará a chino para la gente de fuera. Veamos algunos ejemplos:
  • Canon: Este le sonará a la gente que haya estudiado teología, porque es el mismo término que se utiliza en el estudio de las Sagradas Escrituras. Es decir, también determina aquello que aparece en fuentes consideradas oficiales, en contraste con la información considerada apócrifa o, en este caso, fanmade. También les sonará a los fans de Star Wars porque cuando anunciaron las nuevas películas, también dijeron que todo el material escrito que se había publicado en las últimas décadas dejaría de considerarse canon. Por ejemplo, y ya que lo mencioné en la entrada que vinculé antes, es canon que Albus Dumbledore es gay porque lo dijo JK Rowling, la autora de los libros de Harry Potter.
  • Headcanon: Este término se refiere a esa información considerada apócrifa, es decir, sin base comprobable en el material oficial, pero que consideras lógica dentro del universo de la historia y aceptas como canon dentro de tu cabeza. Internet anima a la gente a compartir su headcanons, y algunos acaban siendo aceptados por tanta gente, que acaban convirtiéndose en fanon. Es decir, forman parte del canon colectivo de los fans y está tan aceptado que todo el mundo intenta respetarlo en sus trabajos y comentarios. Se ha dado el caso de que algunos fanons se han acabado convirtiendo en canon porque los creadores del material original han escuchado a sus fans.
  • OTP: Es el acrónimo de “One True Pairing”. Básicamente, es tu pareja favorita. Hay gente que invierte mucho tiempo y esfuerzo en una sola pareja, mientras que los “multi-shippers” pueden tener varias parejas favoritas. También hay otros tipos de parejas, como la BroTP, que no tiene un transfondo romántico, o la OT3, que en vez de una pareja de dos sería un trío.
  • Shipping wars: Recordemos que estamos hablando de gente. Es más, de gente en internet. Claro está, no todo podía ser tan bonito como parece. Hay gente que se involucra mucho en la felicidad de su OTP y que no soportan ver a ningún miembro de su pareja favorita con otro personaje. Cuando dos grupos de gente que shippea a dos parejas distintas que tienen a un personaje en común chocan, se puede dar el caso de que entren en  “guerra”. No voy a ahondar mucho en el tema porque me deprime que la gente sea así, pero ahí está el lado oscuro de todo esto y no lo voy a negar.
  • Crack: Un tema algo más divertido. Una pareja se considera crack cuando nunca podrá ser canon. El ejemplo más extremo es shippear a dos personajes de dos series distintas, haciendo una especie de crossover de ambas. Durante un tiempo fue bastante popular el Superwholock que mezclaba a los personajes de las tres series de televisión más populares del momento: Supernatural, Doctor Who y Sherlock.

Los protagonistas de la nueva película de Star Wars forman la OT3 favorita de los seguidores.

Está claro que hay gente muy dedicada y apasionada detrás de todo esto, pero probablemente siempre ha habido gente así, ¿no? Habrá mil ejemplos pero, aunque el shipping no se limita solo a las relaciones entre hombres, me gustaría fijarme solo en las relaciones gays porque es el tema principal de este blog.

Para empezar, esto no es algo que date de la creación de tumblr. Antes de tumblr, estuvo Livejournal. Y antes del shipping, estaba el slash. El término “slash” viene de la barra oblicua “/” y se creó en los años 70 para referirse a la ficción especulativa (los fanfics, vamos) de Star Trek, y más concretamente a los fanfics "Kirk/Spock". En este caso, slash sí que se limita solo a parejas del mismo género y hay expertos que consideran que debería tratarse en el estudio de la literatura de minorías, pues es un movimiento literario muy importante que surgió en respuesta a la omisión del colectivo LGBTQ+ de series de televisión, libros y películas. Viendo el aumento de representación que estamos viviendo en esta década, podemos pensar que el movimiento a la larga surtió efecto.

Kirk y Spock forman una de las parejas más shippeadas desde los 60.


¿Y antes de esto? Pues es difícil recabar información porque no había un término unificador, pero eso no significa que no existiera. Al fin y al cabo, la homosexualidad existe de siempre y el término se creó hace relativamente poco, en 1869. Es decir, la gente que shippeaba antes de la década de los 60 no era consciente de estar haciendo exactamente eso, pero con el paso del tiempo se puede ver más claro, y os invito a que compartáis los ejemplos que encontréis. Aquí os dejo una lista con los que recuerdo ahora mismo, y me encantaría poder ir añadiendo los vuestros:

  • Aquiles y Patroclo: La primera fuente escrita que habla de esta pareja data del siglo VIII a. C., aunque la tradición oral se podría remontar a la Guerra de Troya, que se calcula pudo tener lugar alrededor del siglo XII a.C. Se dice pronto, ¿eh? Y aquí estamos, todavía escribiendo y leyendo sobre esta pareja. Si ya os parece histórico, os contaré que también provocaron las primeras shipping wars de las que tengo constancia, alrededor del siglo V a.C., cuando los filósofos y dramaturgos griegos se dedicaban a discutir quién fue el erastés y quién el erómenos de la relación. Entre las destacadas figuras que se involucraron me gustaría destacar a Esquilo, Sócrates, Platón y Aristóteles.
  • David y Jonatán: Remontándonos al siglo VII a.C. encontramos la romántica historia de esta pareja bíblica cuya influencia se extiende hasta nuestros días. ¿Os acordáis de la historia de David y Goliat? Pues es ese David. Hay constancia de que esta pareja ya se shippeaba abiertamente desde la Edad Media, incluso cuando los más obtusos defendían que era un simple bromance (que en aquella época se llamaba amor platónico). La pareja tiene fans tan ilustres como Donatelo y Miguel Ángel, y se lleva citando desde hace siglos como ejemplo de que la Biblia no condena la homosexualidad. También hay ejemplos más controvertidos sobre la figura de Jesucristo, pero igual eso ya es mucho y muy discutible para incluir aquí. Mejor me remito a los hechos.
  • Alejandro Magno y Hefestión: Eran, como mencioné en esta entrada, seguidores de Aquiles y Patroclo. También entrarían en la categoría de shippers ilustres de esa pareja si no fuera porque no solo se identificaban con ellos, sino que también mantenían una relación romántica y sexual (Alejandro Magno fue conocido incluso en su época por rechazar cualquier relación que fuera solo de índole sexual) que se convirtió también en un ejemplo a seguir y un icono para futuras generaciones. Su primer shipper fue su propio maestro, Aristóteles, que decía de ellos que eran "un alma separada en dos cuerpos". Muchas personas ilustres han escrito sobre su relación, desde Plutarco a Mary Renault, y se han usado como ejemplo de una relación homosexual sana a la hora de defender otras, como la del rey Eduardo II de Inglaterra y su amante Piers Gaveston.
  • William Shakespeare y Mr. W. H.: Una pareja muy controvertida debido a la falta de información escrita de la época (siglo XVI). Si ya había problemas cuando se discutía sobre quién era el erómenos entre Aquiles y Patroclo, o si David y Jonatán eran OTP o BroTP, os podéis imaginar el lío que hay montado con el caballero al que solo se menciona mediante siglas en la dedicatoria de los sonetos de Shakespeare. Ya que antes de la universidad yo ni había oído hablar de los sonetos de Shakespeare, aprovecho para contaros que algunos expertos los consideran incluso más importantes que sus obras de teatro, aunque sean menos conocidos, ya que en ellos se puede apreciar mejor su maestría del lenguaje. Hay 154 sonetos conocidos, de los cuales sabemos que al menos 126 iban dirigidos a un joven con el que Shakespeare probablemente tuvo una relación. Las discusiones sobre si esta relación era platónica o algo más, o sobre si este joven era el propio Mr. W. H. o no os las podéis imaginar. Pero el problema que más quebraderos de cabeza ha dado es si es posible identificar al tal Mr. W. H. Muchos han debatido e intentado despejar la incógnita, dando lugar a una larga lista de posibles nombres que probablemente se siga ampliando con el paso del tiempo. Algunos de los defensores más conocidos de esta relación, independientemente de quién fuera el personaje en realidad, son Nathan Drake (el médico y ensayista inglés, no el del Uncharted), Thomas Tyrwhitt, Edmond Malone y el mismísimo Oscar Wilde, que vivió en el siglo XIX y también era fan de todas las parejas anteriormente mencionadas.
Estoy pensando en que igual es mejor hablar de fan fiction en otra entrada, ya que esta se alargaría demasiado. ¡Decidme si of interesa!

De todos modos, y como conclusión, solo quería decir que para mí el shippeo (y fan fiction) viene de lejos y ahora nos creemos que es algo nuevo, como tantas otras cosas, cuando ya nuestros ancestros shippeaban a las parejas mencionadas, o a Batman y Robin… a Goethe y Schiller… a Oda Nobunaga y Mori Ranmaru… ¡Sí, otras culturas también shippeaban a gente aunque las conozcamos menos! El caso es que me fascina este tema porque me gusta mucho la historia, y más me gusta poder defender que las parejas homosexuales existen desde hace siglos y merecen todo nuestro apoyo. Y por eso seguiré compartiendo información y reseñas en este blog. ¡Espero que os esté gustando!

Por si os interesa y queréis ver más, hay un documental de Tom Felton y un vídeo de danisnotonfire que pueden gustaros, pero están en inglés porque no he encontrado mucha información en español:






Y aquí os dejo unos links para quien quiera más información acerca de este tema:

martes, 16 de agosto de 2016

Historia - Lord Byron

George Gordon Byron, más conocido como Lord Byron, es uno de los poetas más célebres del Romanticismo inglés. Fue enormemente popular en vida gracias a sus obras y sus excesos. Entre otras cosas, tuvo muchísimas relaciones con hombres y mujeres desde una edad muy precoz (desde los nueve años según su abogado), pero parece que sus relaciones con hombres se mantienen en un discreto segundo plano, ensombrecidas por sus relaciones adúlteras, e incluso incestuosas, con damas de clase alta. Sin embargo, la bisexualidad de Lord Byron era una parte importante de su personalidad que no debería ser conocida tan solo por los más expertos, ni ser achacada a su bipolaridad o a su facilidad para enamorarse. Es más, las acusaciones de sodomía, junto con su rebeldía y las dudas sobre su cordura, fueron una de las causas principales que provocaron su auto-exilio.

Como casi todos los varones de la época (y de épocas anteriores y posteriores), sus primeras relaciones con hombres fueron las que mantuvo en sus años de escolarización: primero en Harrow, el colegio rival de Eton, y luego en Cambridge, la universidad rival de Oxford. Fue en Harrow a partir de 1804 cuando Byron empezó a darse cuenta de que su sexualidad era distinta a lo que se consideraba aceptable en Inglaterra, y así lo reflejó en “Childish Recollections”, donde también describe sus amistades como “apasionadas”. Su mejor amigo de esa época era el joven John FitzGibbon, con quien se encontraría en Italia décadas más tarde. También se han conservado cartas, descubiertas hace relativamente poco, que revelan una relación romántica entre Byron y el estudiante John Thomas Claridge, al que siguió visitando incluso después de marcharse de Harrow. Claridge estaba muy enamorado de Byron y quiso mantener su relación incluso cuando Byron se había cansado de él.

Lord Byron era conocido por su proclividad sexual y por sus enamoramientos obsesivos que preocupaban a su madre porque afectaban profundamente a su salud física y mental. Lord Byron los atribuía a sus episodios de violencia, pero en la gran mayoría de casos, el aburrimiento y el tedio acababan haciendo mella en sus relaciones, que no solían durar mucho tiempo. Algunos estudiosos creen que Byron sufría un trastorno bipolar, mientras que otros defienden que era maníaco-depresivo.



En 1805, Byron empezó a estudiar en el Trinity College de Cambridge, donde se encontraba solo y decepcionado porque no quería participar en el “libertinaje ordinario” de esa sociedad cerrada. En su lugar, Lord Byron se enamoró de John Edleston, un chico de quince años que cantaba en el coro. Lo “adoptó” como su protegido y lo menciona en varias cartas. En una dice que Edleston había “sido mi asociado casi constante desde octubre de 1805, cuando entré en Trinity College. Su voz fue lo primero que atrajo mi atención, su semblante la fijó, y sus modales me ataron a él para siempre”. En 1806, Lord Byron le escribió el poema “The Cornelian”, titulado así por una cornalina con forma de corazón que Edleston le había regalado. Leyendo el poema, nos podemos imaginar al jovencito Edleston, justo dos años menor que Byron, con su tez pálida, sus ojos oscuros y sus rizos dorados, acercándose tímidamente a su amado para entregarle el humilde pero sentido obsequio. Visible era el miedo de que ese corazón, que simbolizaba el amor por su antiguo mecenas, ahora amigo y “más que amigo”, no fuera suficiente para el excéntrico y apasionado poeta famoso por bañarse desnudo en la fuente de la universidad con su fiel mascota (un oso que había llevado ante la prohibición de tener perros o gatos en la residencia de estudiantes). Por supuesto, Byron no rechazó el regalo, y el poema prueba que para él tuvo un significado muy especial.

En 1807, Byron escribe a su compañero de habitación, Edward Noel Long, con quien había ideado una estricta dieta, para pedirle que nunca revele quién es el destinatario de “The Cornelian”. Unos meses después, el 14 de mayo, le confiesa que, aunque “The Cornelian” sea el poema favorito de Long y de todas las chicas que conoce, no piensa publicarlo (todavía, supongo, pues terminará haciéndolo). Una de estas chicas debía de ser Elizabeth Bridget Pigot, a quien escribía a menudo para hablarle de Cambridge y, por supuesto, de Edleston. En junio le confiesa que está pensando en marcharse de Cambridge porque todos sus amigos se han ido ya y su “protegido musical” va a marcharse a Londres. Le cuenta también que “no estoy solo más delgado, sino también soy una pulgada más alto desde mi última visita. Tuve que decirle mi nombre a todo el mundo, pues nadie recordaba ni mi rostro, ni mi persona. Incluso el héroe de mi Cornalina (que ahora está sentado frente a mí, leyendo un volumen de mis poemas) pasó a mi lado por uno de los caminos de Trinity sin reconocerme en lo más mínimo, y se quedó perplejo al ver el cambio que había sufrido mi semblante”. De Edleston le dice que “lo he encontrado considerablemente crecido y, como supondrás, muy feliz de ver a su anterior mecenas”. Es decir, al propio Byron. Aprovecha para describir a Edleston como “casi mi altura, muy delgado, tez muy pálida, ojos oscuros, y rizos claros. Mi opinión sobre su mente ya la conoces, y espero no tener nunca razones para cambiarla”. Un mes después, vuelve a escribir a Elizabeth para contarle que acaba de despedirse de su Cornelian, con quien ha pasado toda la tarde. Como parece que la joven pidió más noticias sobre Edleston en su carta, Byron aprovecha para escribir su respuesta mientras llora y se emborracha por su amarga pérdida. “Edleston y yo nos hemos separado por ahora, y mi mente es un caos de esperanza y dolor”, le cuenta. Edleston parte con la promesa de reencontrarse de nuevo cuando puedan convertirse en compañeros con intereses comunes o vivir juntos, según decida. Byron cree que Edleston querría lo segundo, pero que puede cambiar de parecer en unos años y que él respetará su decisión, sea cual sea. “Desde luego, lo amo más que a cualquier otro ser humano, y ni el tiempo ni la distancia han tenido el más mínimo efecto en mi temperamento (generalmente) inconstante”. Por si fuera poco, Byron dice claramente que su relación con Edleston les sacará los colores a las señoritas de Llangollen, dejará a Orestes y Pílades a la altura del betún, y que solo les haría falta una catástrofe como la de Niso y Euríalo para hacerle un desaire a David y Jonathan (¿alguien más interpreta “desaire” como “corte de mangas” o soy solo yo?). Pero, ay, hay que tener cuidado con lo que uno desea, pues puede hacerse realidad. Byron decía de su relación con Edleston que era puro amor y pasión, pero a Elizabeth le confiesa que “es posible que esté incluso más encariñado conmigo que al revés. Durante toda mi estancia en Cambridge, nos hemos visto cada día, durante verano e invierno, sin caer en el tedio ni un solo momento, y separándonos cada vez con una creciente reticencia”. Para alguien tan voluble como era Byron, esto debió de ser toda una novedad, y se despide en su carta diciéndole a Elizabeth que espera que un día pueda verlos juntos, pues él es el único ser que estima, aunque le gustan muchos…



En 1809 y tras varios contratiempos, Lord Byron inicia su Grand Tour por Europa con su amigo Sir John Hobhouse. Antes de partir, ambos participan en un extraño ritual de inspiración gótica y probablemente de índole sexual al que también acuden Claridge y otro amigo homosexual de Byron, Charles Skinner Matthews. De la fiesta comentaban que se habían vestido de monjes, habían bebido de una calavera y se habían “juntado” con las sirvientas (no debió servir de mucho si el objetivo era formar algún tipo de hermandad, pues Hobhouse luego colaboró en la caída en desgracia de Claridge). Byron tenía la esperanza, según las cartas de sus amigos, de adquirir más experiencia en relaciones homosexuales durante este viaje, y creían que esa era una de las metas principales de la “excursión”. De hecho, una vez se separa de Hobhouse, empieza a mandarle a este cartas que, en código, detallaban el gran éxito de su “misión”. Su relación más conocida de este periodo fue la que tuvo con el chico de ascendencia francesa Nicolas Giraud. Giraud tenía catorce años cuando conoció a Byron y ya había sido musa del pintor Giovanni Battista Lusieri. Acompañó a Byron durante sus viajes por Grecia, haciendo de mayordomo, enfermero, profesor de italiano y lo que hiciera falta. En una carta a su amigo Hobhouse desde Grecia, Byron confiesa que está “cansado de pl & opt Cs, la última cosa en el mundo de la que debería estar cansado”. El acrónimo de “coitum plenum et optabilem” era, por supuesto, uno de los nombres en código que utilizaban para referirse al sexo anal. De hecho, incluso contaban los sirvientes que Byron había llevado a Giraud al médico por un posible desgarramiento anal. Al final, Byron mandó a Giraud a estudiar en un monasterio de Malta y trasladó sus atenciones a las jovencitas griegas. Antes de despedirse de Giraud, pagó su educación y posteriormente lo incluyó en su testamento con una cuantiosa suma. En el testamento también aparecían los nombres de Edleston y otros amigos de su juventud, pero acabó cambiándolo para eliminarlos al cabo de los años. Tras la marcha de Byron, Giraud siguió enamorado de él y le escribía cartas que no obtenían respuesta para contarle que esperaba su vuelta.

Byron volvió a Inglaterra en el verano de 1811 cuando su madre cayó enferma, pero no llegó a tiempo para despedirse de ella. Varios de sus amigos habían muerto poco antes o murieron poco después, incluyendo Charles Skinner Matthews, que se había ahogado en el río Cam (que da su nombre a Cambridge), varios amigos de Harrows y su excompañero de cuarto de Cambridge, Edward Noel Long, que había naufragado cerca de Lisboa. En octubre, Byron recibe una carta de la hermana de Edleston en la que cual esta le comunica que su hermano murió el pasado mes de mayo, mientras Byron estaba todavía de viaje. Byron se siente muy afectado por su muerte, y aunque ya no le quedan más lágrimas que derramar (dice que será la sexta muerte cercana que sufre en los últimos dos meses), los dulces sueños que tiene lo torturan, porque Edleston está vivo en ellos. En varias cartas de la época, Byron describe cómo la muerte de su Cornelian le ha afectado más que ninguna otra, y cómo se hunde todavía más en su depresión. A lo largo de su vida escribe varias elegías en honor a Edleston, a quien se refiere con el nombre femenino de Thyrza para no tener problemas con la justicia. La conocida como "To Thyrza: And Thou Art Dead" es la más célebre.



Después de la muerte de Edleston, Byron intentó retomar su relación con Claridge, pero no duraron juntos ni un mes. Según creció, la represión se acentuó en Inglaterra y muchos homosexuales temieron por su vida. Fue entonces cuando Byron empezó a decir que su relación con Edleston había sido fruto del amor más puro y que nunca habían practicado la sodomía. Bueno, eso no quita que hayan hecho otras cosas e igual por eso quería "adquirir más experiencia en relaciones homosexuales" durante su viaje, pero algunos expertos creen que esta afirmación defensiva buscaba proteger la memoria de Edleston en un ambiente cada vez más opresivo y que no se correspondía con la realidad. Como muchos homosexuales harían antes y después que él, Byron acabó marchándose de Inglaterra y refugiándose en Europa, donde las leyes no eran tan estrictas. Aun así, no tuvo ninguna relación con otros hombres tan conocida como las aquí descritas, y murió en Grecia en 1824 por una negligencia médica, lamentando un amor no correspondido con un jovencito griego (Loukas Chalandritsanos) al que dedicó sus últimos poemas. Tras su muerte, algunos de sus amigos, familiares y editores se reunieron en la casa de John Murray para discutir sobre la publicación de sus memorias. Debido a la temática de la obra, que posiblemente describiera más detalladamente sus relaciones con otros hombres, no solo consideraron que el manuscrito no debía ser publicado en su editorial, sino que además decidieron, aunque no unánimemente, quemarlo en ese mismo lugar para que jamás pudiera salir a la luz. En 1866 se publicó el poema "Don Leon" que defendía la homosexualidad y se creyó en un principio que provenía de las memorias perdidas de Lord Byron. Aunque el poema cuenta detalles de la vida de Byron que conocían muy pocos, tuvo que escribirse una década más tarde de su muerte a juzgar por los hechos históricos que relata. Muchos creen que su autor tuvo que ser un poeta que conociera personalmente a Lord Byron, pero el hecho de que la publicación de la obra se usara para chantajear erróneamente a la familia del autor hizo que las acusaciones de bisexualidad hacia la figura de Byron se empezaran a considerar calumnias de la peor clase. Así, la bisexualidad de Lord Byron se convirtió en secreto hasta que Peter Quennel abordó el tema en su "Byron: The Years of Fame", apenas un año después de que la reedición de "Don Leon" fuera destruida casi en su totalidad (en aquella ocasión, por culpa de la censura).

Os dejo algunos enlaces por si queréis leer más acerca de este tema:
Me apena ver la falta de documentación en español, y me estaba preguntando si a alguien le interesaría ver también algunas traducciones por este blog. Podría compartir algunas de las cartas o de los poemas. ¡Avisadme si os gustaría leerlos en español!

domingo, 31 de julio de 2016

Historia - Homosexualidad en Japón

En una entrada anterior confesé mi intención de crear una categoría de historia en mi blog, y he decidido empezar con un tema que me parece interesante y por el que me preguntan a menudo: la homosexualidad en Japón.


Aparte de la gente familiarizada con el tema que he podido conocer gracias a mi trabajo o mis estudios, la mayoría de la gente con la que he hablado acerca del tema tenían la misma idea de Japón: que la única forma de explicar la profusión de mangas y animes de contenido homoerótico era que en Japón la homosexualidad debe estar muy aceptada; mucho más que en el resto del mundo. Puede parecer algo lógico, pero esta concepción de la ideología japonesa es errónea, y la gente siempre se sorprende cuando les digo que no es así en absoluto.

Una estampa japonesa que muestra a un samurai con un joven


Es cierto que la situación de los homosexuales en Japón ha mejorado exponencialmente en los últimos años y que una juventud más abierta y tolerante es la responsable de este cambio, pero en general todavía perdura la estigmatización de todo lo diferente en la mentalidad japonesa, y la homosexualidad no es una excepción. En realidad, el principal problema al que se enfrenta el colecivo LGBTQ+ en Japón, es que los japoneses siempre han buscado la homogeneidad. La situación actual tiene tantos matices que es imposible explicarlos todos en esta entrada y hacerles justicia, así que voy a intentar hacer una mera introducción que resulte más cercana a un lector occidental. Para ello, he decidido seguir el hilo de este párrafo e ir hacia atrás en el tiempo.

La situación actual del colectivo LGBTQ en Japón es la siguiente: la homosexualidad no está penalizada pero la ley no contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo, y los transexuales se pueden cambiar legalmente de género, pero solo tras someterse a una operación de reasignación de sexo. En resumen, no tienen los mismos derechos que la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo, cada vez más sitios permiten la celebración de bodas entre personas del mismo género, aunque la constitución no lo haga. Y varias empresas, sobre todo internacionales pero también japonesas, han empezado a reconocer estas uniones por su cuenta. Todo comenzó cuando en 2009 el gobierno reconoció legalmente las uniones y matrimonios celebrados en el extranjero, incluso cuando uno de los miembros de la pareja era de origen japonés. En 2010, el tradicional templo budista Shunko-in de Kioto celebró su primera “boda gay” entre dos mujeres españolas. La historia de Takafumi Kawakami, el monje que dirige el templo, es muy interesante, ya que superó su propia homofobia cuando, mientras estudiaba en el extranjero, descubrió que su mejor amigo era gay y se sintió avergonzado por haber discriminado a los homosexuales. Más aún cuando él mismo había pasado por algo similar al ser un asiático viviendo en el sur de Estados Unidos. Tras volver a Japón y dedicarse al budismo, decidió que su templo debía transmitir los valores de tolerancia, apertura y modernidad que había aprendido en Estados Unidos, y empezó por celebrar ceremonias y clases de meditación en inglés para poder llegar más fácilmente a los extranjeros que vivían en Kioto. Un buen día, una mujer española que solía participar en sus clases le preguntó si celebraban bodas en el templo, a lo que el monje contestó que sí. Cuando la mujer le dijo que su pareja era una mujer, el monje respondió con un “está bien”.


Templo Shunko-in en Kioto


Siguiendo con esta tradición, en 2012 Tokyo Disney Resort empezó a celebrar ceremonias simbólicas para parejas homosexuales, pero hasta el año 2015 el único modo de optar a alguno de los derechos de las parejas heterosexuales (como el derecho a heredar los bienes de tu pareja o a visitarla en el hospital si fuera necesario) era por medio de la adopción. Aunque suene raro para un occidental, en Japón era común que una pareja estable que tuviera la intención de casarse recurriera a firmar un registro de adopción a falta de poder firmar el de matrimonio. De ese modo, el miembro más joven de la pareja pasaba a formar parte de la unidad familiar del miembro más mayor y tenían derechos reservados a familiares. Por supuesto, estos derechos no son tantos como los que podrían tener como pareja.

Pero, como decía, las cosas cambiaron un poco en el año 2015. El año pasado, el distrito de Shibuya, en Tokio, decidió crear un registro de uniones que aceptan a personas del mismo género. Legalmente es similar a la adopción, ya que la constitución no ha cambiado, pero lo cierto es que es un gran avance que sorprendió a muchos. Y lo más sorprendente es que el movimiento se está expandiendo. No pasó mucho antes de que se uniera el distrito tokiota de Setagaya, y en 2016 se han unido Iga, Takarazuka y Naha. La prefectura de Chiba y las ciudades de Yokohama y Sapporo también están dispuestas a aceptar cuanto antes las uniones homosexuales. Al saber esto, no os sorprenderá leer que el nivel de aceptación del matrimonio homosexual ha aumentado enormemente en los últimos años, y que además hay una mayor participación en los desfiles del orgullo gay, que siempre han tenido muy poca participación y algunos años ni siquiera se han celebrado. Los desfiles tampoco recibían mucha atención mediática en Japón (salían más en las noticias de España, por lo que he visto) hasta que la mujer del primer ministro Shinzo Abe se presentó en 2012 para mostrar su apoyo. Muchos japoneses desconocían la existencia de estos desfiles.

Si no sabéis mucho sobre Japón, igual os sorprende que un país tan avanzado vaya tan despacio en lo que a derechos sociales se refiere, pero me gustaría aclarar que a pesar de los avances tecnológicos, Japón es un país muy tradicional, y que hace diez años hubiera sido impensable ver al parlamento japonés discutiendo sobre cómo cambiar el artículo 24 de la Constitución para que el matrimonio no se limite al de un hombre con una mujer, como ha pasado este año. Recuerdo haber leído acerca de las redadas en Shinjuku ni-choume (el barrio gay de Tokio) hace menos de diez años. Y recuerdo, porque me horrorizó cuando leí la noticia, que el jefe de policía de Tokio defendió las acciones policiales alegando que los homosexuales eran un foco de enfermedades, drogas y depravación. Sinceramente, no esperaba que Japón llegara tan lejos en tan poco tiempo, y me enorgullece tanto como me fascina. Tengo ganas de ver qué conseguirán en los próximos diez años.

Como venía diciendo, el hecho de que en Japón el homoerotismo venda más que en cualquier otro país no significa que Japón sea un baluarte del colectivo LGBTQ+. Para no hacer esta entrada innecesariamente larga, me limitaré a decir que la realidad y la ficción no son lo mismo, y que apreciar una representación artística (o incluso crearla) no significa que quieras ver eso de cerca o en tu día a día (creo que debería dedicarle otra entrada a este tema). Muchos habréis oído hablar de la dualidad japonesa, y me temo que este es otro más de los muchos ejemplos comprobables. El más típico es el que compara la tecnología futurista japonesa con su sociedad, más cercana a la de la Inglaterra victoriana según los expertos. Es cierto que la sociedad japonesa es muy tradicional, pero aunque vayan por detrás de su tecnología, su evolución no es tan lenta como parece. A veces se nos olvida que hace apenas 150 años, Japón todavía vivía en una sociedad feudal. A efectos prácticos, la “Edad Media” japonesa duró hasta 1868… y en 2011, un político abiertamente gay ganó las elecciones en el distrito de Toshima, en Tokio. Han llegado muy lejos en poco tiempo.

Taiga Ishikawa, que ganó las elecciones de Toshima, Tokio, en 2011.

Pero quizá decir esto sea engañoso, porque no es como si Japón hubiera tardado 150 años en aceptar la homosexualidad. Es más, hasta la apertura de Japón a Occidente, la homosexualidad era legal e incluso se consideraba algo normal. Fue la influencia occidental la que forzó la ilegalización de la homosexualidad en 1872. Afortunadamente, la prohibición se mantuvo solo hasta 1880, pero el daño ya estaba hecho y los prejuicios han llegado hasta nuestros días. Antes de 1868 no había leyes contra la homosexualidad, pero la norma se asemejaba más a la pederastia de la Antigua Grecia que a cómo se entiende la homosexualidad en la actualidad. Es decir, las mujeres estaban prácticamente excluidas (aunque existía, y había shunga lésbico) y la mayoría de los hombres que la practicaban (que eran muchos) eran adultos y solían estar casados. Estos hombres adultos solo mantenían relaciones con jóvenes varones hasta que estos crecían lo suficiente como para casarse y compartir sus deseos con otros jóvenes, normalmente a su cargo. Hay numerosas historias sobre parejas que quisieron continuar su relación después de que el mas joven se convirtiera en adulto, pero la mayoría acaba con ambos suicidándose para no tener que poner fin a su relación.

 Estas prácticas homosexuales se conocían con el nombre de wakashudo o nanshoku y vienen de la tradición china. Se reflejan en numerosos libros, grabados shunga y tratados samurai. Tienen varios tipos de relación, de los que podría hablar más adelante si os interesa, pero los principales eran entre un samurai adulto y un wakashu, que era su aprendiz adolescente, y entre un monje y su acólito (llamado chigo). En estos casos, el adulto solía recibir el nombre de nenja y ser la parte activa de la relación. El resto de mortales tenían que conformarse con los prostitutos llamados kagema o con los actores de teatro kabuki (sobre todo los aprendices o aquellos jóvenes que todavía hacían papeles de mujer).

Como hay varios libros sobre el tema que se han publicado en España, dejaré los detalles para alguna futura reseña, pero aquí tenéis algunos artículos y páginas que os pueden interesar:


Y aquí os dejo un vídeo que se hizo muy popular en 2012 sobre cómo es ser gay en Japón:




 Y aquí otro vídeo del desfile del orgullo gay en 2015 para apreciar cómo han cambiado las cosas en los últimos años (aunque todavía tengan que cambiar mucho más):



miércoles, 6 de julio de 2016

Dudas existenciales - ¿Por qué no sacamos a los muertos del armario?

Esta semana tenía previsto hablar de un autor concreto para inaugurar un apartado más histórico en el blog, y empecé a escribir una breve introducción para explicar por qué. De pronto, me di cuenta de de que la introducción iba a ser más larga que un día sin pan, y he decidido hacer esta entrada aparte para aclarar mis intenciones y ver si os animáis a compartir vuestro punto de vista o vuestras experiencias.

Como siempre, hubo algo que me dio la idea, y en este caso todo empezó con una reseña que leí hace poco. En ella, alguien se quejaba de que un libro no contaba con ciertas advertencias necesarias para alertar a los inocentes lectores de que había personajes homosexuales en la novela. El libro en cuestión narraba la historia de dos héroes griegos. Me imagino lo que estáis pensando, pero os aseguro que es cierto: en pleno siglo XXI alguien se ha ofendido porque una novela sobre la Antigua Grecia mostraba demasiado fielmente lo que en la época se consideraba algo normal.


Aquiles venda a Patroclo sin sospechar que le van a hacer el primer "no homo" de la historia.


Seamos sinceros. ¿No debería ser al contrario? Ahora siento la tentación de buscar reseñas de otros libros sobre Grecia que se hayan escrito después de la Edad Media, a ver si alguien se queja de la falta de relaciones homosexuales. Pero aunque parte de mí se niega a creer que alguien que lee novelas históricas no conozca estos aspectos de la cultura que le interesa estudiar, otra parte no se sorprende al comprobar que hay profesores y libros de texto que no mencionan ciertos temas. Es más, yo también he sido víctima de estas omisiones.

Además de la literatura y la lingüística, uno de mis grandes intereses ha sido siempre la historia. Y cuanto más antigua, mejor. Sin embargo, tras muchos años de estudiar historia de España, y muy pocos estudiando historia del mundo en el colegio, me di cuenta de que ni en mis clases ni en mis libros de texto se hablaba nunca de la sexualidad de sus protagonistas. ¿Fue igual en vuestros colegios, o era distinto el mío por ser religioso?

Por una parte, me parece lógico. No debería importarnos si un presidente o general prefería hombres o mujeres. Sus preferencias no influyen en su modo de hacer las cosas o en lo competente que pueda ser en un trabajo. Pero no creo que esta sea la verdadera razón, y eso me entristece.

Estos personajes históricos no solo tuvieron que vivir ocultando una parte muy importante de su personalidad a ojos de sus contemporáneos, sino que sigue habiendo gente hoy en día que quiere mantenerlos dentro del armario por vergüenza, cuando nuestra sociedad actual ya debería ser capaz de aceptarlo y comprenderlo, de sentir orgullo en vez de vergüenza.

Morticia Addams ayudó a su tío Knick-Knack a salir del armario.


Recuerdo haber preguntado una vez en el colegio por qué no había reyes, escritores o presidentes gays en mis libros de texto, y la respuesta de mi profesora: pues los habría, pero no lo sabemos porque lo ocultaban. Unos años después y gracias a internet, sé que no lo ocultaban tan bien y que eran en realidad los libros los que omitían esta información. ¿Lo hacían porque no creían que pudiéramos entenderlo o porque era mejor si no lo hacíamos? Si tengo que fijarme en el ejemplo de Rusia, me temo que la opción correcta sería la segunda.

Como ya sabréis, en Rusia existe una ley que prohíbe hablar positivamente (hacer propaganda, lo llaman) de la homosexualidad. Su presidente, al ser tildado de homófobo, se defendió diciendo que el compositor ruso más importante era homosexual. Según él, eso significa que en Rusia no existe la homofobia. Lógico, ¿verdad? Por eso está penado mencionar que Tchaikovski era homosexual.

Tchaikovski es ese amigo gay que todos necesitamos para probar que somos tolerantes y abiertos.

Pero no pensemos que esto pasa solo en Rusia. ¿Cuántos escritores o gobernantes homosexuales hemos tenido en España antes del s. XIX? ¿Y de cuántos podemos estar seguros  que no lo eran si las generaciones posteriores han intentado ocultarlo por todos los medios? Incluso en el caso de aquellos que vivieron a partir del s. XIX, hemos tardado demasiados años en aceptarlo.

Sinceramente, opino que todavía nos queda mucho por hacer, y que deberíamos hacerlo cuanto antes. Vamos por buen camino, pero todavía me encuentro con gente que no sabe que Oscar Wilde era gay. Sí, Oscar Wilde. Cuando seguramente no hubo contemporáneo suyo que no lo supiera porque tuvo el juicio más sonado del siglo y fue encarcelado por “sus crímenes”. Cuando ser “amigo de Oscar Wilde” se convirtió en sinónimo de ser gay hasta que se popularizó aquello de los "amigos de Dorothy". Cuando muchos usaban pasajes de “El retrato de Dorian Gray” para preguntar sutilmente a sus posibles conquistas si estaban interesados en tener relaciones con hombres, y evitar así acabar en la cárcel como su propio autor.

Oscar Wilde con Bosie, su amigo 100 % hetero y 0 % responsable de que Wilde fuera a juicio.


Si el caso de Oscar Wilde es el más conocido y todavía hay gente que lo ignora, ¿qué hay de los demás? ¿Y a qué se debe? Yo creo que evitaban hablar de ello porque, como bien saben los responsables de la ley rusa, estas figuras se convertirían en modelos de conducta y en ejemplos. No solo como refuerzo positivo al ver que son personajes dignos de admiración, sino también como espejo del daño que la ignorancia y la intolerancia han causado a lo largo de la historia. Todo para que no recordemos el pasado y no podamos evitar repetir los errores cometidos.

Afortunadamente, cada vez se habla más abiertamente de todos estos temas, e internet es una fuente de información cada vez más completa, con más casos nuevos y antiguos que salen a la luz cada año. Y aquí estoy yo ahora también, con la intención de colaborar haciendo una pequeña recopilación de historias para este blog. Iré sacándolas poco a poco, pero ¡espero que os gusten!