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sábado, 26 de noviembre de 2016

Dudas existenciales - ¿Está el público español preparado para el manga BL?

En Japón existe un género de manga y novelas muy conocido que suele llamarse BL (siglas de Boys' Love), y que se centra en relaciones homoeróticas u homorrománticas entre hombres. Está orientado a un público femenino y normalmente engloba obras creadas por mujeres, ya que en sus orígenes se consideraba un subgénero de manga shojo (para niñas). El BL nació en la segunda mitad del siglo XIX, cuando las autoras de manga shojo se cansaron de tratar siempre los mismos temas de amor romántico y decidieron empezar a tratar temas más complejos y serios. Estas mangakas revolucionarias se conocen como el Grupo del 24 porque nacieron alrededor del año 24 de la era Showa (1949). La primera revista de manga especializada en relaciones entre hombres se creó en 1978 y se llamaba June en honor al autor francés Jean Genet (es la pronunciación japonesa de su apellido). Con el tiempo, este estilo empezó a reconocerse como un género independiente del manga shojo y tras cambiar de nombre varias veces pasó a llamarse BL, que es como se conoce hoy en día. Al contrario de lo que muchos occidentales creen, este pseudogénero no incluye obras de otros géneros cuyos protagonistas sean homosexuales, de modo que aunque abarcaría obras similares a lo que antaño se conocía como "romance gay", no es lo mismo que un romance LGBTQ+ como lo entendemos hoy en día. Si os interesa saber más sobre el homoerotismo en Japón, podéis leer mis entradas sobre la homosexualidad en Japón o el fenómeno shipping.

"Koibitotachi no Mori" de Mori Mari se considera la primera novela BL.

El género BL es complejo y ha tenido numerosas controversias, entre otras si debería realmente considerarse un género o no. Hay editoriales extranjeras que tienen miedo de publicar BL, ya sea por el tratamiento que reciben ciertos temas escabrosos, como por las supuestas pérdidas financieras que supone publicar algo con un público objetivo tan reducido. Y, sin embargo, en Francia, Alemania y Reino Unido las editoriales que publican BL no han tenido más problemas financieros que las demás, y el género cuenta con cada vez más adeptos. El número de seguidores hispanoparlantes tampoco es desdeñable, pero hacía mucho tiempo que ninguna editorial española o latinoamericana se atrevía a licenciar manga BL. Se intentó una vez hace años, que yo recuerde, pero todas las obras han acabado descatalogadas. El panorama cambió hace muy poco, cuando Ivrea y Tomodomo empezaron a licenciar manga BL otra vez y encontraron un público fiel que agradece que hagan una apuesta tan arriesgada. Lejos de ser un intento abandonado, ambas editoriales han seguido licenciando series BL, y se les ha unido también la editorial Milky Way. El número de publicaciones disponibles sigue siendo muy bajo, pero si el ritmo creciente se mantiene durante unos cuantos años, el catálogo de manga BL en español podría llegar a ser bastante decente.

¿Creéis que el manga BL se ha hecho un hueco en el mercado de manga en español y que esta tendencia se mantendrá durante los próximos años? ¿O creéis que cuando se pase la novedad, las aguas volverán a su cauce?

Yo creo que las editoriales empiezan a tomarse el género en serio, y esto se nota en la calidad de las series que están trayendo. En Japón hay una gran cantidad de manga BL con temas y enfoques muy variados, y a occidente siempre nos ha llegado una ínfima parte de lo que se publica en Japón, incluso con la ayuda de los grupos de scanlations. Con esto quiero decir que, aunque pueda ser difícil encontrar una obra que se adapte a las necesidades del público hispanoparlante, no es imposible, y las tres editoriales están haciendo un gran trabajo con los mangas que están licenciando. Son series que tienen el potencial de convertirse en grandes clásicos del género y que cualquier lector de manga puede apreciar si consigue superar sus prejuicios. En mi opinión, las editoriales están haciendo todo lo posible para que el género se quede con nosotros esta vez, y el resto depende de los lectores. Como ahora tengo este blog, me gustaría mostrar mi apoyo compartiendo algunas reseñas de las obras que más me han gustado. ¿Os gustaría ver reseñas de manga por aquí? También hay manga español, es decir, creado por españoles, que podría englobarse dentro del manga BL, aunque todavía no he leído ninguno. ¡Recomendadme alguno si queréis!


"Seven Days" era uno de los mangas BL más deseados, y el primero que licenció Tomodomo.

Como sabréis, intento compartir reseñas de libros que pueden ayudar a normalizar la diversidad de algún modo, y pienso que el manga BL tiene un gran potencial. Aunque en mi artículo sobre la homosexualidad en Japón mencionaba que el manga homoerótico se consideraba más un fetichismo extraño que una reivindicación social, el manga es un instrumento capaz de reflejar lo malo de la sociedad y mejorarlo poco a poco. El género BL no está exento de polémica, y es cierto que tiene mucho de fetichismo y gusto por el drama y el "amor prohibido", pero creo que eso no es algo inherentemente malo. Y, como decía antes, hay una gran variedad de temas y autores, algunos de los cuales buscan romper los moldes de la sociedad poco a poco. Pero incluso las autoras menos implicadas pueden ayudar sin proponérselo. Por ejemplo, antiguamente había varias autoras de manga BL (y todavía queda alguna) que no aceptaban las relaciones homosexuales en la vida real, pero paradójicamente estaban contribuyendo a su visibilización a través del manga. Sus obras también inspiraron a nuevas autoras que sí están más concienciadas y tienden a crear un manga BL positivo y realista, que es lo más apreciado en la actualidad. Hoy en día existe mucha variedad y hay obras que huyen de los estereotipos que anteriormente fomentaba el manga BL. Incluso hay autores y lectores varones que se han pasado al manga BL porque aprecian el énfasis que el género le da al desarrollo de los personajes y a la faceta romántica de la relación. Los hombres tienen su propio género de manga homoerótico llamado bara ("rosa" en japonés), que se centra en las relaciones sexuales entre hombres fornidos, pero la diferenciación entre géneros ya no es tan estática como antes. El manga BL cuenta con más autores y lectores masculinos, mientras que algunas autoras y lectoras de manga BL se han pasado al otro género o han incorporado la estética “bara” en sus mangas.

Visto lo que se está consiguiendo en Japón, no será tan mala idea que nosotros también nos aprovechemos de todo lo que el manga BL tiene que ofrecer en la actualidad.



Más información:

domingo, 30 de octubre de 2016

Historia - Homosexualidad y religión en Japón

En mi entrada sobre la homosexualidad en Japón hice una especie de introducción a la historia de los derechos LGBTQ+ en Japón, y mencioné algunas cosas en las que tenía pensado profundizar más adelante. Hace ya tres meses de aquello, así que creo que va siendo hora de retomar el tema.

Para refrescaros un poco la memoria, os recordaré que una de las relaciones más comunes en Japón antes de la Revolución Meiji era la que se daba entre los monjes y sus acólitos (llamados chigo), y que en general estaba bien vista hasta que el chigo en cuestión se convertía en monje. Una vez el chigo perdía su juventud, no debía seguir siendo la parte pasiva de la relación, así que debía limitarse a tener relaciones con los nuevos acólitos del templo. La figura del chigo inspiró numerosas historias y leyendas que se consideran un importante ejemplo de la literatura japonesa. Por supuesto, el chigo suele acabar muerto en la mayoría de ellas, sobre todo si no logra alcanzar la juventud eterna. Al fin y al cabo, si el chigo amaba a su pareja, no soportaría tener que abandonar a su verdadero amor cuando creciera. Y si su amor era correspondido, el adulto tampoco querría seguir viviendo sin él. Esta estructura se repite con las historias de amor de samuráis, de las que os podría hablar más adelante.

Como me gusta centrarme más en la historia que en la literatura dentro de esta categoría, he pensado que lo mejor será compartir los hechos históricos ligados a dos lugares de Japón que todavía se pueden visitar hoy en día: el monte Koya y Enoshima. Ambos lugares son muy famosos y visitados en Japón, pero los turistas no suelen conocer el tipo de información que nos interesa en este blog. Hay tanta historia en Japón, que un mero acercamiento relegará gran parte de ella a un segundo plano, y desgraciadamente hay ciertos detalles que suelen omitirse en la guías turísticas. Y, por lo que veo, en los artículos de Wikipedia también.


Uno de los templos del monte Koya


A juzgar por el artículo de la Wikipedia en español, el monte Koya que se eleva al sur de Osaka es un antiguo lugar sagrado que se conoce por ser el “cuartel general” del budismo shingon desde el año 819, cuando el famoso monje Kukai consiguió que se fundara. El lugar es Patrimonio de la Humanidad y tiene el cementerio más grande de todo Japón, pero apenas cuentan nada de su historia. En concreto, hay dos datos sumamente interesantes que me parece raro que hayan obviado, pero allá cada cual con su conciencia.

El primero es la existencia del cuerpo de Kukai en un lugar secreto del recinto, al que tienen acceso muy pocos monjes. Se dice que el monje fundador del templo no murió, sino que, desde el siglo IX, se encuentra en un estado de meditación muy profundo conocido como samadhi. Uno de los monjes más importantes del templo tiene el envidiable trabajo de darle de comer y cambiarle de ropa todos los días, no sea que en el futuro le dé por salir del trance. Tiene que ser una tarea de lo más curiosa.


El segundo dato que no aparece mencionado es que el templo del monte Koya se conoció, durante siglos, como el origen de la homosexualidad en Japón (obviamente la homosexualidad ya existía, pero la fama del monte Koya era legendaria). El propio nombre del monte se convirtió en un sinónimo de amor homosexual, aunque en realidad lo único que introdujo Kukai fue la senda del wakashudo, o amor entre un monje y un joven acólito, que aprendió en China y que ya os he descrito antes. En teoría, la finalidad de la relación entre monje y acólito era didáctica. La iniciación sexual no solo se consideraba fundamental en la educación de estos jóvenes en su camino a convertirse en adultos, sino que además muchos creían que el sexo anal era un método muy fiable de llegar al Nirvana. La verdad es que tiene sentido, si lo pensáis bien. En cualquier caso, el modelo arraigó hasta el punto en que se prohibió la entrada de mujeres no solo en el propio templo, sino en toda la montaña, y pronto este método pedagógico se extendió a otros templos y a la casta samurái, contando con numerosos seguidores hasta que desapareció con la Revolución Meiji.



Roca con forma de asiento en Chigogafuchi

El otro lugar del que quería hablar se encuentra cerca de Kamakura, en la isla de Enoshima. Al salir de las cuevas de Iwaya, se llega a un rocoso acantilado llamado Chigogafuchi, con vistas al monte Fuji. Bajo el acantilado está la pequeña meseta de Chigogafuchi, una elevación del suelo marino que se produjo durante el Gran Terremoto de Kanto de 1923. Gracias al terremoto, la meseta es ahora visible y se puede caminar por ella cuando el mar está en calma. Al estar situado hacia el oeste de Enoshima, Chigogafuchi tiene unas vistas incomparables del atardecer y se considera uno de los lugares más románticos de todo Japón. Pero la imagen romántica del lugar no se debe solo a las vistas que disfrutan las parejas hoy en día, sino que hace siglos el lugar era bastante popular por la cantidad de parejas que se suicidaban desde el pequeño acantilado antes de que las rocas del fondo ascendieran por encima del nivel del mar. No en vano, el nombre "chigo-ga-fuchi" significa "el abismo del acólito".

La historia que quería compartir tiene varias versiones, pero os voy a contar la que descubrí durante mi última visita a la isla, hace unos años. Cuentan que Jikyu, un monje del templo Kencho-ji, partió a realizar el popular peregrinaje de los cien días en Enoshima. Durante su paso por Kamakura conoció a un joven acólito del que se enamoró perdidamente. El joven, que correspondía a Jikyu, se llamaba Shiragiku (crisantemo blanco) y era un chigo del templo Sojo-in. Como tal, solo debía tener relaciones con los monjes de su templo, pero de noche se escapaba a Enoshima para encontrarse con Jikyu en secreto. Durante los cien días que Jikyu pasó en Enoshima, Shiragiku y él estuvieron cada noche juntos, sentados frente al mar (Chigogafuchi tiene una roca con forma de asiento que podéis ver en la imagen) y disfrutando del breve tiempo que les había sido concedido. Pero la felicidad es efímera, y el fin del peregrinaje de Jikyu llegó demasiado pronto. Decidido a no separarse él, Shiragiku se entregó a su amado por última vez y, tras vislumbrar juntos el amanecer del día en que Jikyu tenía que partir, se vistió de nuevo y se lanzó por el acantilado. Sin perder un instante, Jikyu se levantó y lo siguió hasta su propia muerte contra las rocas que hoy en día forman la pequeña meseta de Chigogafuchi.

Unos siglos después se popularizó otra versión de la historia gracias al teatro kabuki. En 1817 se produjo una obra llamada "Sakura Hime Azuma Bunsho", también conocida como "La princesa escarlata de Edo", en la que un monje del templo Hasedera llamado Seigen se enamoraba de un chigo llamado Shiragiku. En esta historia, la pareja de amantes se ve obligada a saltar por el acantilado para escapar de una turba enfurecida que quiere separarlos. Tras jurarse amor eterno, Shiragiku salta por el acantilado de Chigogafuchi pidiéndole a los dioses que lo hagan renacer como mujer para poder casarse con Seigen en su próxima vida. Sin embargo, el miedo se apodera de Seigen en el último minuto (al ver el cuerpo de su amado destrozado contra las rocas), y este decide escapar en vez de sufrir una muerte honorable. Diecisiete años después, Shiragiku se ha convertido en Sakurahime y se reencuentra con el cobarde de Seigen. El resto de la obra poco tiene que ver con la historia original, que sirve más para darle un trasfondo conocido a los personajes.

Estampa japonesa que muestra a Shiragiku

Os preguntaréis cómo es que los monjes bonzo tenían establecido un modelo tan normalizado de pederastia al estilo de la Antigua Grecia, cuando se suponía que debían permanecer célibes, pero lo cierto es que los escritos solo les instaban a evitar el "monte de Venus", lo cual interpretaban como que estaba prohibido tener relaciones con mujeres, pero no con hombres. Cuando el modelo pederástico se extiende a los samuráis, las cosas cambian un poco. Por ejemplo, el samurái debe casarse con una mujer para engendrar a sus herederos, cosa que también era común en la Antigua Grecia. Pero de ese tema ya hablaré en otra ocasión, que no quiero que se alargue mucho esta entrada.


Si queréis saber más sobre los temas que he mencionado, os recomiendo los siguientes links:

domingo, 31 de julio de 2016

Historia - Homosexualidad en Japón

En una entrada anterior confesé mi intención de crear una categoría de historia en mi blog, y he decidido empezar con un tema que me parece interesante y por el que me preguntan a menudo: la homosexualidad en Japón.


Aparte de la gente familiarizada con el tema que he podido conocer gracias a mi trabajo o mis estudios, la mayoría de la gente con la que he hablado acerca del tema tenían la misma idea de Japón: que la única forma de explicar la profusión de mangas y animes de contenido homoerótico era que en Japón la homosexualidad debe estar muy aceptada; mucho más que en el resto del mundo. Puede parecer algo lógico, pero esta concepción de la ideología japonesa es errónea, y la gente siempre se sorprende cuando les digo que no es así en absoluto.

Una estampa japonesa que muestra a un samurai con un joven


Es cierto que la situación de los homosexuales en Japón ha mejorado exponencialmente en los últimos años y que una juventud más abierta y tolerante es la responsable de este cambio, pero en general todavía perdura la estigmatización de todo lo diferente en la mentalidad japonesa, y la homosexualidad no es una excepción. En realidad, el principal problema al que se enfrenta el colecivo LGBTQ+ en Japón, es que los japoneses siempre han buscado la homogeneidad. La situación actual tiene tantos matices que es imposible explicarlos todos en esta entrada y hacerles justicia, así que voy a intentar hacer una mera introducción que resulte más cercana a un lector occidental. Para ello, he decidido seguir el hilo de este párrafo e ir hacia atrás en el tiempo.

La situación actual del colectivo LGBTQ en Japón es la siguiente: la homosexualidad no está penalizada pero la ley no contempla el matrimonio entre personas del mismo sexo, y los transexuales se pueden cambiar legalmente de género, pero solo tras someterse a una operación de reasignación de sexo. En resumen, no tienen los mismos derechos que la mayoría de los ciudadanos.

Sin embargo, cada vez más sitios permiten la celebración de bodas entre personas del mismo género, aunque la constitución no lo haga. Y varias empresas, sobre todo internacionales pero también japonesas, han empezado a reconocer estas uniones por su cuenta. Todo comenzó cuando en 2009 el gobierno reconoció legalmente las uniones y matrimonios celebrados en el extranjero, incluso cuando uno de los miembros de la pareja era de origen japonés. En 2010, el tradicional templo budista Shunko-in de Kioto celebró su primera “boda gay” entre dos mujeres españolas. La historia de Takafumi Kawakami, el monje que dirige el templo, es muy interesante, ya que superó su propia homofobia cuando, mientras estudiaba en el extranjero, descubrió que su mejor amigo era gay y se sintió avergonzado por haber discriminado a los homosexuales. Más aún cuando él mismo había pasado por algo similar al ser un asiático viviendo en el sur de Estados Unidos. Tras volver a Japón y dedicarse al budismo, decidió que su templo debía transmitir los valores de tolerancia, apertura y modernidad que había aprendido en Estados Unidos, y empezó por celebrar ceremonias y clases de meditación en inglés para poder llegar más fácilmente a los extranjeros que vivían en Kioto. Un buen día, una mujer española que solía participar en sus clases le preguntó si celebraban bodas en el templo, a lo que el monje contestó que sí. Cuando la mujer le dijo que su pareja era una mujer, el monje respondió con un “está bien”.


Templo Shunko-in en Kioto


Siguiendo con esta tradición, en 2012 Tokyo Disney Resort empezó a celebrar ceremonias simbólicas para parejas homosexuales, pero hasta el año 2015 el único modo de optar a alguno de los derechos de las parejas heterosexuales (como el derecho a heredar los bienes de tu pareja o a visitarla en el hospital si fuera necesario) era por medio de la adopción. Aunque suene raro para un occidental, en Japón era común que una pareja estable que tuviera la intención de casarse recurriera a firmar un registro de adopción a falta de poder firmar el de matrimonio. De ese modo, el miembro más joven de la pareja pasaba a formar parte de la unidad familiar del miembro más mayor y tenían derechos reservados a familiares. Por supuesto, estos derechos no son tantos como los que podrían tener como pareja.

Pero, como decía, las cosas cambiaron un poco en el año 2015. El año pasado, el distrito de Shibuya, en Tokio, decidió crear un registro de uniones que aceptan a personas del mismo género. Legalmente es similar a la adopción, ya que la constitución no ha cambiado, pero lo cierto es que es un gran avance que sorprendió a muchos. Y lo más sorprendente es que el movimiento se está expandiendo. No pasó mucho antes de que se uniera el distrito tokiota de Setagaya, y en 2016 se han unido Iga, Takarazuka y Naha. La prefectura de Chiba y las ciudades de Yokohama y Sapporo también están dispuestas a aceptar cuanto antes las uniones homosexuales. Al saber esto, no os sorprenderá leer que el nivel de aceptación del matrimonio homosexual ha aumentado enormemente en los últimos años, y que además hay una mayor participación en los desfiles del orgullo gay, que siempre han tenido muy poca participación y algunos años ni siquiera se han celebrado. Los desfiles tampoco recibían mucha atención mediática en Japón (salían más en las noticias de España, por lo que he visto) hasta que la mujer del primer ministro Shinzo Abe se presentó en 2012 para mostrar su apoyo. Muchos japoneses desconocían la existencia de estos desfiles.

Si no sabéis mucho sobre Japón, igual os sorprende que un país tan avanzado vaya tan despacio en lo que a derechos sociales se refiere, pero me gustaría aclarar que a pesar de los avances tecnológicos, Japón es un país muy tradicional, y que hace diez años hubiera sido impensable ver al parlamento japonés discutiendo sobre cómo cambiar el artículo 24 de la Constitución para que el matrimonio no se limite al de un hombre con una mujer, como ha pasado este año. Recuerdo haber leído acerca de las redadas en Shinjuku ni-choume (el barrio gay de Tokio) hace menos de diez años. Y recuerdo, porque me horrorizó cuando leí la noticia, que el jefe de policía de Tokio defendió las acciones policiales alegando que los homosexuales eran un foco de enfermedades, drogas y depravación. Sinceramente, no esperaba que Japón llegara tan lejos en tan poco tiempo, y me enorgullece tanto como me fascina. Tengo ganas de ver qué conseguirán en los próximos diez años.

Como venía diciendo, el hecho de que en Japón el homoerotismo venda más que en cualquier otro país no significa que Japón sea un baluarte del colectivo LGBTQ+. Para no hacer esta entrada innecesariamente larga, me limitaré a decir que la realidad y la ficción no son lo mismo, y que apreciar una representación artística (o incluso crearla) no significa que quieras ver eso de cerca o en tu día a día (creo que debería dedicarle otra entrada a este tema). Muchos habréis oído hablar de la dualidad japonesa, y me temo que este es otro más de los muchos ejemplos comprobables. El más típico es el que compara la tecnología futurista japonesa con su sociedad, más cercana a la de la Inglaterra victoriana según los expertos. Es cierto que la sociedad japonesa es muy tradicional, pero aunque vayan por detrás de su tecnología, su evolución no es tan lenta como parece. A veces se nos olvida que hace apenas 150 años, Japón todavía vivía en una sociedad feudal. A efectos prácticos, la “Edad Media” japonesa duró hasta 1868… y en 2011, un político abiertamente gay ganó las elecciones en el distrito de Toshima, en Tokio. Han llegado muy lejos en poco tiempo.

Taiga Ishikawa, que ganó las elecciones de Toshima, Tokio, en 2011.

Pero quizá decir esto sea engañoso, porque no es como si Japón hubiera tardado 150 años en aceptar la homosexualidad. Es más, hasta la apertura de Japón a Occidente, la homosexualidad era legal e incluso se consideraba algo normal. Fue la influencia occidental la que forzó la ilegalización de la homosexualidad en 1872. Afortunadamente, la prohibición se mantuvo solo hasta 1880, pero el daño ya estaba hecho y los prejuicios han llegado hasta nuestros días. Antes de 1868 no había leyes contra la homosexualidad, pero la norma se asemejaba más a la pederastia de la Antigua Grecia que a cómo se entiende la homosexualidad en la actualidad. Es decir, las mujeres estaban prácticamente excluidas (aunque existía, y había shunga lésbico) y la mayoría de los hombres que la practicaban (que eran muchos) eran adultos y solían estar casados. Estos hombres adultos solo mantenían relaciones con jóvenes varones hasta que estos crecían lo suficiente como para casarse y compartir sus deseos con otros jóvenes, normalmente a su cargo. Hay numerosas historias sobre parejas que quisieron continuar su relación después de que el mas joven se convirtiera en adulto, pero la mayoría acaba con ambos suicidándose para no tener que poner fin a su relación.

 Estas prácticas homosexuales se conocían con el nombre de wakashudo o nanshoku y vienen de la tradición china. Se reflejan en numerosos libros, grabados shunga y tratados samurai. Tienen varios tipos de relación, de los que podría hablar más adelante si os interesa, pero los principales eran entre un samurai adulto y un wakashu, que era su aprendiz adolescente, y entre un monje y su acólito (llamado chigo). En estos casos, el adulto solía recibir el nombre de nenja y ser la parte activa de la relación. El resto de mortales tenían que conformarse con los prostitutos llamados kagema o con los actores de teatro kabuki (sobre todo los aprendices o aquellos jóvenes que todavía hacían papeles de mujer).

Como hay varios libros sobre el tema que se han publicado en España, dejaré los detalles para alguna futura reseña, pero aquí tenéis algunos artículos y páginas que os pueden interesar:


Y aquí os dejo un vídeo que se hizo muy popular en 2012 sobre cómo es ser gay en Japón:




 Y aquí otro vídeo del desfile del orgullo gay en 2015 para apreciar cómo han cambiado las cosas en los últimos años (aunque todavía tengan que cambiar mucho más):